Solange Ramón: “Por muchos años que pase fuera, Cuba siempre está en mí”
Solange Ramón: “Por muchos años que pase fuera, Cuba siempre está en mí”

Solange Ramón: “Por muchos años que pase fuera, Cuba siempre está en mí”

Por Brenda González Betancourt

Si el público cubano lee el nombre de la actriz Solange Ramón, separado de cualquier elemento visual que la identifique, quizás no lo asocie con ella, pero de seguro si se hace referencia al personaje de “Anita” en el popular programa infantil “La Sombrilla Amarilla” enseguida su rostro y naturalidad vienen a la mente.

Y es que ese papel lo es todo para Solange, resulta el antes y el después y, como la misma actriz afirma “el big bang” en su carrera: “Venía del grupo de Olga Alonso de la Casa de la Cultura de Plaza. Allí estaba en método de aprendizaje total y cuando me enteré que había un casting para un programa infantil, la verdad tuve mis dudas, porque en aquellos tiempos ese tipo de programas estaban en caída. Mi madre fue la que me empujó y me dijo que fuera.

“Hice el casting, conocí a la directora, Mariela, que es un encanto, y de allí salí con todos los guiones en la mano. Empecé con miles de miedos, porque venía solamente del teatro y de una muy corta formación. Tenía 19 años cuando inicié con el personaje de Anita”, dijo a CubaActores.

Según sus palabras lo que aprendió de la televisión como medio se lo debe a su participación en ese querido espacio y a la ayuda de grandes maestros como los actores Michaelis Cue y Norma Reina, así como a la paciencia de todo el equipo de producción.

Sobre el personaje que interpretó por cinco años añadió: “Anita me ha acompañado toda la vida, aún la gente se acuerda. Donde vivo, si encuentro algún cubano contemporáneo conmigo, me dice que ha crecido mirando el programa. A Anita le debo todo, a su frescura, su ingenuidad, el haberme acercado al mundo infantil que quiero muchísimo y al que le tengo respeto, porque son un público bastante sincero”.

¿Qué anécdota recuerda de las grabaciones de “La Sombrilla Amarilla”?

“Anécdotas hay muchas. En el estudio había mucho desorden sobre todo por parte de los actores más jóvenes, para los niños estaban jugando. Las jornadas de trabajo eran bastante largas y siempre estábamos haciendo coros, chistes, y la “maestra”, como le pusieron los niños a la directora, era la que tenía que poner orden.

“En la calle fue bastante fuerte encontrar personas que te dijeran lo que significaba para ellos el programa, madres que te decían que su niño tenía dificultad en el habla y que viendo los programas había aprendido mucho, se soltaba y recitaba los capítulos. Emocionaba bastante cuando visitábamos hospitales, son muchas anécdotas, algunas graciosas, otras enternecedoras.

“Un día en el estudio se cayó Rubencito (Rubén Araújo) de la escalera del estudio, se resbaló y se fue por el hueco y pasamos un susto tremendo, después nos reíamos y decíamos que “Albertico era de goma”, porque no le pasó nada. Había muy buen feeling, sigue existiendo entre todos los actores”, afirmó la actriz a dos décadas de las últimas grabaciones del programa infantil.

Sin embargo, aunque Anita ha sido el papel que mayor reconocimiento le dio en Cuba, Solange Ramón integró el elenco de dramatizados como la telenovela “Retrato de Mujer”, la serie “El Conde de Montecristo” y el filme “Páginas del Diario de Mauricio”. Además, animó los programas “Cuerda viva” y “Somos multitud”.

En la actualidad, reside en Cádiz, España, donde se ha mantenido vinculada al arte ya sea a través del canto, la animación y otras actividades. Como casi la totalidad de los actores cubanos que emigran, ha incursionado en esferas diferentes a la artística, pero considera que el nexo con su profesión está presente.

“La interpretación te acompaña siempre, al fin y al cabo, todos, en algún momento de nuestras vidas, nos desempeñamos como actores. Los mejores mentirosos que existen, por decirlo de alguna manera, son los actores. En muchas situaciones de la vida cualquier persona es capaz de desdoblarse y asumir una actitud o un personaje, sobre todo hoy de cara a las redes sociales”.

¿Considera que el actor como profesional deba incursionar en otras ramas laborales para evitar verse desempleado en caso de escasear los proyectos?

“Creo que no está mal que los actores incursionen en otros empleos, porque también son vivencias que lo nutren. Evidentemente, si te formas en algo más que no sea la actuación luego lo vas a emplear, vas a tener el recurso ahí, te abre otras perspectivas de trabajo tanto dentro como fuera del país. El mundo de la interpretación es muy bonito, pero puede resultar muy inestable, y vas a tener etapas en las que trabajas más o menos.

“Toda la etapa que viví como actriz en Cuba fue bastante intensa, porque empecé con 19 años y no paré hasta que me fui, no tuve período de descanso, pero luego llegué a España y me ha gustado aprender otros oficios. Todo lo que uno pueda saber es genial, porque el conocimiento no ocupa espacio”.

Entre cantar, animar y actuar, la actriz cubana no consigue prescindir de alguna, pues considera que las tres la hacen ser quien es y no ha dejado de mostrarse activa en ellas, de una forma u otra, ya sea con su voz en grupos de música cubana para eventos privados, en la animación de hoteles, y su trabajo con niños.

Aunque a día de hoy resulta una mujer con mucha soltura en los diferentes escenarios profesionales en los que se desempeña, no siempre fue así y, una gran parte de esa capacidad, se la debe al papel de la actuación en su vida.

“Antes de dedicarme a lo que era la interpretación en Cuba, parece mentira, pero era una persona bastante tímida, y actuar me ayudó a abrirme, a sacar esa parte de mí, a que me diera igual lo que pensaban los demás, a soltarme, a saber comunicar que es lo más complicado, a conectar con el público, a leerlo y saber si lo que estás haciendo gusta o tienes que tomar otro camino, emplear otros recursos.

“Hoy me vale muchísimo, porque sigo trabajando de cara al público y soltarme de esa manera, conocer y anticipar, leer el lenguaje no verbal de las personas, me ayuda en mi día a día. Sigo ejerciendo de alguna manera como actriz, es bastante gracioso y útil a la vez”, agregó.

¿Cuán difícil es mantener el vínculo con el arte fuera de Cuba?

“No me he desvinculado desde que salí de Cuba, ahora, que no adquieres la fama fuera de tu país como dentro, son cosas totalmente diferentes. Cuando llegué a España había terminado la película “Páginas del Diario de Mauricio”, que se presentó dos veces aquí, y conocí a personas influyentes en el mundo de la interpretación, productores, representantes…Las ofertas de trabajo y condiciones, por lo menos para mí, en esa época eran bastante turbias.

“Me di cuenta de que las cosas en España funcionan de diferente manera, o tienes padrino o un representante, el cual te saca el dinero, o entrabas en un tipo de complacencia, y ninguna de las tres me interesaban. Luego noté que muchas personas se hacían famosas por razones que para mí no tenían mérito, por estar con alguien, por un escándalo, y la prensa rosa es bastante cruel”.

A raíz de ello, Solange toma la decisión de aislarse de la popularidad y la fama, experiencias que había vivido en Cuba y que, por su carácter reservado, no le resultaron del todo positivas: “Decidí enfocarme en otros aspectos de mi vida, formar una familia y cultivar otras partes de mí, pero no me desvinculé del arte”.

¿Por qué decide tomar cierta distancia respecto a las redes sociales?

“Cuando se abrió Facebook fue un boom, podías compartir, subir fotos antiguas, de trabajo, casi siempre lo vi como una buena herramienta laboral, pero luego la gente indagaba sobre tu vida y me escribían al privado de una manera que no me gustaba. La vida te hace madurar y darte cuenta si realmente quieres o necesitas eso, y las mejores cosas son las que no se comparten en redes, son las que disfrutas, los momentos que quedan para ti.

“No quiere decir que no me gusten las redes sociales, pero, por ejemplo, ya no tengo Facebook, solo mantengo Instagram, y no lo actualizo constantemente, no soy creadora de contenido, lo veo como un entretenimiento, y en algunas ocasiones como una herramienta de trabajo. Las redes sociales te absorben muchísimo, y por temas de trabajo y familia prefiero dedicar ese tiempo a cosas más productivas”.

Al estar tanto tiempo fuera de los reflectores cubanos y llevar una vida alejada de ser una figura pública en España, los cubanos que la vieron formarse como actriz desconocen aspectos de su círculo más privado que reveló en exclusiva para CubaActores.

“Tengo una familia preciosa. Estuve casada 15 años, ahora estoy felizmente divorciada. Todo en la vida cumple un ciclo, y de esa relación me quedaron dos niñas preciosas, Habana de 12 años, que empezó la secundaria o el instituto como le dicen aquí, su padre fue quien le puso el nombre, me pareció un poco raro, pero cuando le vi la carita dije ‘sí, tiene rostro de Habana’. Le gusta el mundo del anime y todo lo que tenga que ver con Asia, y dibuja muy bien.

“Tengo a mi niña Camila que tiene 7 años, ella es unicornio, felicidad, arcoíris, Habana es más radical, rebelde, las dos son mis soles. Me traje a mi madre que vivía en Estados Unidos, soy su única hija y entre las dos hemos hecho una dupla bastante importante, me apoya muchísimo, sin ella no podría trabajar a tiempo completo, llevar la casa, en fin. Esos son mis pilares”.

¿En qué trabajo se encuentra en la actualidad Solange Ramón?

“Desde que llegué a España he trabajado en orquestas, empresas de espectáculos, en animación de cruceros, siempre vinculada al mundo del show, y desde hace unos años para acá, sobre todo desde que decidí ser madre, te das cuenta de que tienes que centrar un poco la cabeza y comencé a trabajar en el sector inmobiliario.

“Es algo que me apasiona, no pensé que un trabajo tan serio me fuera a gustar tanto, y, sobre todo, porque me planteé como reto cambiar la percepción que tiene la gente en España sobre las inmobiliarias, que piensan que lo único que quieren es dinero. Siempre enfoco mi trabajo desde lo humano, no vendo ladrillos, ni casas, sino historias y es muy difícil ponerle un precio a eso.

“Cada persona que me confía su vivienda para que la venda, me está confiando una parte de su vida, donde crecieron sus hijos. Todo el tema de la financiación, yo que he sido tan mala en matemáticas, al final me he aplicado mucho y me gusta bastante. En verano la compagino con animación en hoteles, sigo cantando con mi grupo de música, en fin, no paro”.

Solange tiene un tatuaje en una de sus piernas con la bandera de Cuba ¿Qué extraña más de la Isla?

“La Cuba que dejé y que sé que ya no existe. Hablar de Cuba es siempre doloroso ‘Cuba es un tatuaje en el corazón’, siempre la llevo dentro, y me lo quise poner en la pierna. Es muy difícil que un cubano pueda sacarse a Cuba del corazón, a su gente, su idiosincrasia, sus calles, su música, olores.

“Extraño los atardeceres en el malecón, no puedes imaginar cuánto extraño el mar en calma. Cádiz es una ciudad preciosa, y se parece muchísimo a La Habana, pero el mar nunca está en calma, siempre hay olas, viento, es revuelto y frío. Extraño la juventud que viví en Cuba, pero no me arrepiento de ninguna decisión que haya tomado.

“Siempre llevo mi cubanía con orgullo, y cuando la gente me dice que no parezco de allá, digo que en la Isla hay de todo. Por eso me la quise tatuar, porque soy ‘Made in Cuba’. Por muchos años que pase fuera, Cuba siempre está en mí”.

¿Cuáles son las metas que quedan por cumplir?

“Las metas en la vida van cambiando con los años. Cuando eres joven quieres comerte el mundo, cuando uno va alcanzado cierta madurez cambian. Ya tengo 44 años y estoy muy orgullosa de decirlo. Mi meta es seguir creciendo como persona, seguir entregando lo mejor de mí.

“Me gusta mucho hacer el bien, entretener, que la gente esté feliz a mi lado, porque eso me da felicidad. Una de mis grandes metas es ver crecer a mis niñas, encaminarse, formarlas para que solas extiendan sus alas y vuelen, y me vuelva innecesaria para ellas, porque creo que eso al fin y al cabo es una buena madre. Mi meta es ser feliz y creo que estoy en el camino”.

Brenda González Betancourt, graduada de Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Matanzas y apasionada de la cultura. Ha colaborado con otros medios vinculados al arte y sus manifestaciones.


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2 responses to “Solange Ramón: “Por muchos años que pase fuera, Cuba siempre está en mí””

  1. Avatar de Yosvany
    Yosvany

    Excelente entrevista a Solange Ramón no sabíamos más de ella de buenas a primera en un tiempo desapareció delas pantalla sin saber más gracias por compartir este momento para conocer dónde está y que ha estado haciendo todo esté tiempo fuera de Cuba

  2. […] década Ramón emigró y se asentó en Cádiz, España. En recientes declaraciones para el portal CubaActores, compartió detalles sobre su vida actual, el impacto de su personaje Anita, y cuánto hecha de […]

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