El Noticiero ICAIC Latinoamericano: treinta años de historia filmada
El Noticiero ICAIC Latinoamericano: treinta años de historia filmada

El Noticiero ICAIC Latinoamericano: treinta años de historia filmada

El 6 de junio de 1960 salió al aire por primera vez en las salas de cine cubanas un noticiario de diez minutos que se proyectaba antes del filme. No seguía la estructura convencional de la prensa filmada. Y desde sus primeras ediciones dejó claro que no iba a parecerse a ningún informativo que el público hubiera visto antes. Se llamó Noticiero ICAIC Latinoamericano y durante treinta años, semana tras semana, registró la historia de Cuba y del mundo con una cámara que combinaba el rigor periodístico con la ambición del arte.

Las investigadoras Alicia García y Sara Vega lo documentaron en su texto El periodismo cinematográfico: aventuras, peripecias y trascendencia, publicado en el segundo tomo de Coordenadas del cine cubano: el Noticiero fue concebido para una frecuencia semanal, tenía aproximadamente diez minutos de duración y se proyectaba en los cines, antes del filme. Dirigido inicialmente por Alfredo Guevara, presidente del ICAIC, y posteriormente por Santiago Álvarez desde la edición número 104, en 1963, el Noticiero contó con técnicos como Arturo Agramonte, Bebo Muñiz, Dervis Pastor y el locutor Julio Batista. Fue Álvarez quien lo convirtió en otra cosa: en un laboratorio de experimentación estética sin precedentes en el continente.

Lo que distinguió al Noticiero de cualquier otro informativo cinematográfico de su época fue su concepción de la noticia como material atemporal. El portal de Casa de las Américas lo recoge con precisión: Álvarez buscó desde el principio la permanencia de la información por encima de la inmediatez del hecho. El noticiero empleaba fotografías de prensa, imágenes de archivo, animación, música, ironía y sarcasmo con la misma naturalidad con que otros noticiarios usaban el locutor en off y el plano fijo. EcuRed lo describe así: lo mismo empleaba el tono emotivo de la crónica que la ironía para burlarse de agujeros oscuros, o la entrevista en contrapunto de puntos de vista contrapuestos. Era un periodismo que no disimulaba su postura pero que tampoco sacrificaba la calidad de su lenguaje por la urgencia del mensaje.

Esa urgencia, sin embargo, fue también parte del método. Algunos de los documentales más importantes del cine cubano nacieron directamente de ediciones del Noticiero. El portal de Historia del Nuevo Cine Latinoamericano lo registra con las palabras del propio Álvarez: Ciclón (1963) y Now (1965) habían «nacido en el Noticiero». Hanoi, martes 13 (1967) surgió del material filmado por Álvarez y el camarógrafo Iván Nápoles durante un ataque aéreo a la capital vietnamita. Hasta la victoria siempre (1967), dedicado al Che Guevara, se produjo en dos días a partir del Noticiero número 382, del 16 de octubre de 1967, una semana después de su muerte en Bolivia. El Noticiero no era solo un informativo: era también una fábrica de documentales.

La dimensión latinoamericana del Noticiero fue otra de sus características fundamentales. El investigador Salazar Navarro, en su estudio publicado en LL Journal de la City University of New York, lo documenta: principalmente durante los años setenta y parte de los ochenta, el equipo filmó los eventos más importantes que ocurrían en la región, y el Noticiero se convirtió en una escuela por la que pasaron jóvenes realizadores provenientes de Colombia, Brasil y Venezuela. La UNESCO, que en 2009 declaró su colección de negativos Memoria del Mundo, lo justificó así: la significación de esos noticiarios trasciende lo local porque abarcan a toda América Latina y hay múltiples episodios de eventos mundiales vistos a través de una óptica latinoamericana que solo ese archivo contiene.

Dentro de Cuba, el Noticiero fue también una escuela en el sentido más literal. Por él pasaron Fernando Pérez, Rolando Díaz, Daniel Díaz Torres, Octavio Cortázar, José Padrón y el casi olvidado Nicolás Guillén Landrián, entre otros cineastas que definieron el cine cubano de las décadas siguientes. Luciano Castillo, director de la Cinemateca de Cuba, lo describió en una entrevista publicada por la revista Rialta: era un equipo muy entusiasta que trabajaba con un ritmo delirante. EcuRed recoge que Álvarez los dejaba trabajar, indagar, cuestionar, siempre y cuando las críticas estuvieran de parte de la objetividad y la responsabilidad.

El escritor cubano Ambrosio Fornet resumió lo que el Noticiero significó para el público que lo vio cada semana en las salas de todo el país, en una cita recogida por el portal Rebeldemule: «Se hablará del tiempo del Noticiero como de una era mítica en la cual se superponen o inscriben varias generaciones: el rostro esencial y cambiante de un pueblo que, cada semana, iba a verse, a reconocerse al cine». Eso describe algo que ningún análisis técnico termina de capturar: el Noticiero era un espejo, y los cubanos iban al cine también para verse en él.

El Noticiero ICAIC Latinoamericano cerró el 19 de julio de 1990, con la edición número 1490. Nadie dentro del equipo sabía que esa sería la última. Los años noventa, con su crisis de financiamiento y el derrumbe del bloque soviético, le pusieron fin a uno de los proyectos periodístico-culturales más importantes que ha tenido Cuba. Treinta años de registro semanal, 1490 ediciones, 15.000 minutos de historia filmada, cifras que recoge el portal de Casa de las Américas.

Luciano Castillo, director de la Cinemateca de Cuba, lo dijo con precisión en esa misma entrevista de Rialta: «constantemente muchos cineastas latinoamericanos, investigadores de todo el mundo y cinematecas precisan del Noticiero porque ahí están registrados momentos clave de la historia de estos países en los años sesenta, imágenes a veces que sólo cuenta nuestro Noticiero».

Un informativo semanal de diez minutos que se proyectaba antes del filme y que terminó siendo el archivo audiovisual más consultado de América Latina. Así fue el Noticiero ICAIC Latinoamericano.


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