El actor, director, productor y dramaturgo cubano Jazz Vilá será uno de los concursantes de la segunda temporada de Maestros de la Costura Celebrity, el formato de Televisión Española producido junto a Shine Iberia.


RTVE confirmó su nombre dentro del grupo de doce participantes que competirá en la nueva edición del programa. En el casting también aparecen Josie, Mariola Fuentes, Pepón Nieto, Blanca Paloma, Beatriz Luengo, Mario Vaquerizo, Jaydy Michel, Silvia Marty, los gemelos Edu y Jorge Román y el piragüista olímpico Pau Echániz. Raquel Sánchez Silva repetirá como presentadora, mientras que Lorenzo Caprile, María Escoté y Luis de Javier estarán a cargo de la valoración de los trabajos en el taller.
La incorporación de Vilá sitúa a un creador cubano dentro de uno de los formatos de entretenimiento más reconocibles de RTVE. Su perfil resulta particular dentro del concurso porque no llega solo desde la actuación. Su carrera ha transitado también por la dirección, la producción y la dramaturgia, con presencia en cine, televisión y teatro.
Nacido en La Habana, Vilá ha trabajado en títulos como Juan de los muertos, El acompañante, Hotel Coppelia, Cuatro estaciones en La Habana y Paquita Salas. Además, ha desarrollado una línea de creación escénica a través de Jazz Vilá Projects, compañía desde la que ha impulsado obras teatrales y proyectos propios.
En Maestros de la Costura Celebrity 2, su participación lo coloca en un registro distinto al de sus trabajos habituales. El programa exige aprendizaje técnico, ejecución frente a cámara y capacidad para responder a pruebas de confección en tiempos limitados. Esa dinámica permite ver a los concursantes fuera de su campo profesional, en un espacio donde la experiencia artística puede ayudar en la relación con el cuerpo, la forma y la puesta en escena, pero donde el resultado depende del trabajo concreto sobre la prenda.
El interés de su presencia está ahí: en observar cómo un artista acostumbrado a construir personajes y dirigir proyectos se adapta a un oficio con reglas propias. La costura no funciona como metáfora decorativa dentro del formato. Es el centro de la competencia. Cada prueba obliga a resolver problemas de técnica, proporción, acabado y criterio visual.
Jazz Vilá se suma así a una temporada marcada por la variedad de sus concursantes y por el cruce entre entretenimiento y oficio. En su caso, el interés estará en verlo trabajar dentro de una dinámica televisiva distinta, donde cada entrega dependerá de la resolución concreta de las pruebas de costura.




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