El teatro cubano despide este 9 de julio a una de sus creadoras más respetadas. La actriz y directora teatral Doris Gutiérrez falleció en La Habana a los 80 años, tras enfrentar un cáncer, según confirmaron personas cercanas a la artista. Su muerte enluta a la cultura cubana y deja una profunda huella entre colegas, alumnos, amigos y generaciones de espectadores que encontraron en su trabajo una manera honesta y rigurosa de entender el arte escénico.
Nacida en Central Jobabo, Las Tunas, Doris Gutiérrez participó en la Campaña Nacional de Alfabetización antes de iniciar su formación como actriz en la Escuela Nacional de Arte (ENA), donde integró el primer curso de Arte Dramático. Aquellos estudios marcaron el comienzo de una trayectoria estrechamente ligada al desarrollo del teatro cubano contemporáneo.
Su vida profesional comenzó en Joven Teatro y continuó en Teatro Estudio, colectivo al que perteneció durante casi tres décadas. Allí trabajó junto a algunas de las figuras fundamentales de la escena nacional y consolidó una carrera caracterizada por la disciplina, la sensibilidad interpretativa y el profundo respeto por el oficio.
En 1994 pasó a integrar la Compañía Hubert de Blanck, donde desarrolló una importante labor como directora teatral. Entre las obras que llevó a escena figuran Los soles truncos, Electra o la caída de las máscaras, Los días felices, María Estuardo y Las criadas, esta última codirigida junto a Mónica Guffanti.
Aunque el teatro ocupó el centro de su carrera, también dejó una valiosa huella en la televisión y el cine. El gran público volvió a encontrarla en la telenovela Tan lejos y tan cerca, donde interpretó a la francesa Dominique Lafont, personaje que la acercó a una nueva generación de espectadores tras décadas dedicada principalmente a las tablas. Posteriormente participó en la telenovela Renacer y en el telefilme A través de sus ojos.
En el cine integró los elencos de Melaza, dirigida por Carlos Lechuga, y Una noche con los Rolling Stones, de Patricia Ramos. También tenía prevista su participación en Neurótica anónima, dirigida por Jorge Perugorría.
Como reconocimiento a toda una vida dedicada a las artes escénicas recibió el Premio Omar Valdés, otorgado por la UNEAC, distinción que reconoce la obra de toda una vida en el teatro cubano.
Más allá de los premios y los personajes, Doris Gutiérrez será recordada por la coherencia con la que defendió el teatro durante toda su vida. Actriz y directora, entendió ambas facetas como parte de un mismo compromiso con el escenario y con el público.
Desde CubaActores expresamos nuestras más sentidas condolencias a sus familiares, amigos, compañeros de profesión y a todos los espectadores que admiraron su trabajo. Su legado permanecerá en la memoria del teatro, el cine y la televisión cubanos.




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