“La Casa de Bernarda Alba”, El Malquerer en cuadros del Tarot
“La Casa de Bernarda Alba”, El Malquerer en cuadros del Tarot

“La Casa de Bernarda Alba”, El Malquerer en cuadros del Tarot

Por Brenda González Betancourt

Fotos por Arleen Matamoros Morales y Félix González Pérez

A sala llena, así actuaron los miembros de la compañía de teatro independiente El Trébol Gitano, nacida en Matanzas gracias a la pasión de un grupo de jóvenes que no creen en obstáculos cuando se trata de sueños, y aunque parezca poesía, resulta la realidad.

Con puestas en escena como “Soñar sí cuesta” y “Livin’ la vida Lorca”, hace unas semanas estrenaron un clásico, un grito desde el arte a la emancipación de la mujer, la libertad de decisión, un camino para acercar lo antiguo a lo actual.

“La Casa de Bernarda Alba”, escrita por Federico García Lorca, dramaturgo y poeta español que sirve de inspiración para los muchachos del Trébol, vio la luz en Ediciones Vigía, la sala del Mirón Cubano, y el Palacio de Justicia de la provincia de Matanzas.

“Uno de los principales objetivos de la puesta es lograr que los adolescentes, que es la edad donde se estudia esto, y los jóvenes, logren ver una puesta en escena de la obra, fomentar la cultura de ver teatro. Por eso escogimos “La Casa de Bernarda Alba”, que es un texto clásico y es tan complicado, que a veces los directores se lo pueden pensar muchas veces para montarlo.

“La mirada de la puesta y el montaje es pedagógico y didáctico, es cómo pueden entender los códigos y símbolos de Federico García Lorca de forma sencilla, tanto la Luna como los soles, las asociaciones que hacía”, expresa Anthony Bernal, quien asume el rol de director en el grupo, a pesar de que prefiere que no le llamen así.

Como otro fin dentro de la obra está la “protesta en consonancia con el testimonio, que fue el pie en tierra que encontramos con este drama de mujeres en España, cómo estos males no se han disuelto todavía. En aquel momento él los estaba denunciando, y es nuestra forma de protesta y de denunciar este tipo de conflictos que no son solamente drama y ficcionalidad, sino realidad”.

Un período entre seis o siete meses transcurrió para montar la obra y poder presentarla al público, ya que cuatro de los integrantes del grupo emigraron y otros arribaron a La Habana para hacer las pruebas de la Escuela Nacional de Arte. Lo anterior ocasionó reajustes dentro de la puesta casi a punto de estrenarla y la eliminación de un personaje.

Bernal fue también el diseñador en “La Casa de Bernarda Alba”, así relata la confección de algunos elementos que se observan en escena: “(…) las máscaras, una de las cosas más vistosas e interesantes, son hechas con cartón de huevo, básicamente con lo que trabajo es con basura, y luego pintura, que me ha ayudado Ediciones Vigía, Agustina, la directora, me han facilitado una serie de materiales.

“Los vestuarios los tuvimos desde muchísimo antes, fueron donaciones del público con un llamado que hicimos que necesitábamos ropa y nos hicieron llegar todos y cada uno de los vestuarios. Las sillas son una ayuda que le pedí a carpinteros que estaban establecidos al doblar de mi casa. Sus nombres no están en el programa porque no pude volver a contactarlos. Nos hicieron las sillas en un precio barato, módico, luego nos salió un poquito caro, porque no están todo lo bien hechas que podrían, pero bueno, fue un favor inmenso y se agradece”, explica el líder del Trébol Gitano.

Para quien ha tenido la oportunidad de presenciar la puesta en escena, en la función destacan elementos añadidos por la compañía de teatro independiente matancera. Sobre la historia detrás de la música principal de la obra, “El mal querer” (2018) de la cantante española Rosalía, comentó.

“(…) ese disco está basado en un libro que se llama “El Román de Flamenca” y tiene puntos en contacto con estas historias de mujeres. En el libro, el personaje principal es una mujer obligada a casarse con un hombre, que la encierra en una torre y en el algún punto también abusa de ella. La mujer comienza a figurarse un amante como libertad, que es como un fantasma.

“El libro es anónimo y no tiene final. Cada canción es un capítulo y tiene el mismo título de cada uno. Rosalía escribe una última canción que coincide con el último capítulo, que no existe, se desapareció, y ella lo reescribe como un nuevo final para esta mujer, “A ningún hombre”, y es el tema que usamos al final”.

La obra “La Casa de Bernarda Alba” resulta un trabajo escénico bien logrado por los actores que conforman el elenco Jorge Ernesto de la Cal Hoyos (Bernarda), Adrián Calderín Lozano (Poncia), Emely Luis Barrios (Adela), Reyrichart Segura Domínguez (Magdalena), Nathaly Arencibia y Amanda Benítez Rete (Angustias), Dernis Luis Pérez (criada) y el propio Anthony Bernal (Martirio y María Josefa).

Entre los elementos que realzan la puesta en escena se hallan cartas del tarot. Al respecto de su uso en la proyección actoral explicó Bernal Ruesca: “Las cartas es la forma gitana de ir más allá de la palabra en nuestro nombre y jugar un poco con esto. En el proceso de estudio, cuando me leía libros innecesarios para entender cómo incorporar estas cartas y que tuvieran un significado, leí uno que explicaba cómo los dramaturgos pueden usarlas para sus intereses.

“Me di cuenta que no debía estudiarme cada carta cuando las podía utilizar a mi forma y necesidad dentro de la puesta. Los dramaturgos se inventan dos personajes, no saben qué historia quieren jugar con estos y empiezan a tirar cartas para ver qué va sucediendo y con eso armarse una historia de forma lúdica. Cada carta tiene una expresión visual que cuenta algo”.

Antes de la escena final de la obra, donde el personaje de Adela se quita la vida en un último intento de libertad del yugo de su madre, la función se detiene y la actriz Emely Luis, que interpreta a la joven hija de Bernarda, irrumpe en el escenario para ofrecer un testimonio personal, sin dudas, uno de los momentos más estremecedores de la puesta.

¿Cómo decidieron incorporar el testimonio a la obra?

“Cuando la montábamos sucede lo que cuenta la actriz, ya no como actriz, sino como persona, sobre los motoristas que en medio de la calle la tocaron. Quería aprovechar este hecho, pensé hacer un monólogo de denuncia con factores poéticos, y como ella era quien hacía Adela se lo propuse y me dijo ‘sí, pero quisiera contar otras cosas’. Cuando se sienta y me cuenta, le dije que no podía escribirlo porque era su testimonio, su historia. Le dije ‘esto va a ser tu propia obra dentro de la obra’.

“No descubrimos cuán fuerte era, la potencia que tenía, ni el sentido del testimonio, hasta la primera función, donde se acercaron mujeres a contarle su historia también a la actriz, entonces ella encontró un sentido y se dio cuenta que es un instrumento para inspirar la valentía a denunciar también”.

Sobre el testimonio y su presencia en las funciones de “La Casa de Bernarda Alba”, Anthony Bernal comenta: “Por ahora, mientras ella sana, el monólogo está sembrado dentro de la obra, es solo una semilla, no ha echado raíces, cuando se sienta cómoda diciéndolo en escena, su experiencia y su perspectiva cambie, y lo cuente como herida de guerra, se integrará a la puesta. Experimentalmente irá creciendo y se incorporará de otras formas o hasta que sea necesario, todo depende de cómo ella se sienta ese día y si decide hacerlo o no”.

Las presentaciones de la obra continuarán hasta junio con una función especial por el cumpleaños de Federico García Lorca el día cinco de ese mes, donde “La Casa de Bernarda Alba” se mostrará al público de manera distinta, más segmentada, con separación de escenas puntuales en Ediciones Vigía en la ciudad de Matanzas.

“No tengo pensado llevarlo a otro municipio o provincia. Algunos amigos están muy interesados que vaya a Cárdenas, tenemos la idea de ir a Santa Clara, pero ahora mismo no lo tenemos bien pensado, porque como somos un grupo de teatro independiente no contamos con el dinero, ni con la gestión necesaria para poder movernos hacia otro lugar”, explica Bernal.

Mientras Bernarda Alba y sus hijas junto a Poncia siguen robando aplausos del público, ya está en proceso la escritura de una obra nueva que, por ahora, se mantendrá a las sombras en espera de su momento justo para cautivar desde las actuaciones de los jóvenes actores, soñadores y amantes al teatro del Trébol Gitano.

Brenda González Betancourt, graduada de Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Matanzas y apasionada de la cultura. Ha colaborado con otros medios vinculados al arte y sus manifestaciones.


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