Hoy, celebramos las tres décadas desde el estreno de la emblemática película cubana «Fresa y chocolate» en 1993. Bajo la dirección de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, esta obra cinematográfica, fruto de la colaboración cubano-española-mexicana, no solo marcó un hito, sino que también desafió con valentía la temática LGBT en el cine hispano.
Basada en el cuento «El lobo, el bosque y el hombre nuevo» de Senel Paz, la película se erigió como la primera representación cubana en ser nominada a los Premios Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera en 1994. Además, recibió el prestigioso Premio Goya al mejor largometraje extranjero de habla hispana en 1995, consolidando su lugar en la historia del cine.

La trama, situada en la Habana de finales de los años 1970, teje la historia improbable pero conmovedora de la amistad entre David, un estudiante comunista, y Diego, un artista homosexual. A pesar de sus diferencias ideológicas, ambos forjan una conexión sincera que desafía las convenciones sociales de la época en la Cuba retratada.
El elenco, encabezado por las deslumbrantes interpretaciones de Jorge Perugorría, Vladimir Cruz y Mirtha Ibarra, dotó de vida a personajes que perduran en la memoria cinematográfica. La película ha sido aclamada no solo por su enfoque en la amistad sino también por el mensaje arraigado en la libertad individual.
En este 30 aniversario, una parte del equipo de «Fresa y chocolate» celebró en La Guarida, el icónico escenario que sirvió como telón de fondo para la película. La Guarida, ahora convertida en restaurante, mantiene el nombre que Diego, le otorgó a su hogar en la pantalla.





«En La Guarida 30 años después», compartió Perugorría en su perfil de Instagram, acompañando la publicación con imágenes que capturan el emocionante reencuentro con sus colegas.
El pasado septiembre, la película volvió a cautivar al público en el Festival Biarritz Amérique Latine en Francia, generando una cola extensa de cinéfilos ansiosos por revivir esta joya del cine cubano. Sin lugar a dudas, la magia de «Fresa y Chocolate» perdura, y su legado sigue cautivando a los amantes del cine en todo el mundo.




Compártenos tu opinión sobre esta publicación