El próximo jueves 12 de marzo, el Centro Cultural Abdala del Teatro Martí será el escenario de un nacimiento. Así puede llamarse, sin exageración, la primera función de El Gallinero (Stand Up Comedy Club), una peña semanal que llega para llenar un hueco que el humor cubano contemporáneo venía reclamando desde hace tiempo.
El proyecto reúne dos generaciones con un propósito común. Por un lado, nombres jóvenes como Michel Penton, Capitán 10, Andrea Doimeadiós , Alejandro Phillips, El Bola, Franklin López, Rolo Rodríguez y Eme Fonseca, entre otros. Por el otro, figuras de trayectoria consolidada —Osvaldo Doimeadiós, Kike Quiñones, Miguel Moreno La Llave, Carlos Gonzalvo y Otto Ortiz— cuya presencia garantiza que la experiencia dialogue con la novedad, y no al revés.
El Gallinero no se presenta como un show más en la cartelera habanera. Sus impulsores lo conciben como un espacio de fomento, orientación y desarrollo del humor escénico, un sitio de gremio donde el intercambio profesional tenga lugar con la misma naturalidad que la carcajada. El Stand Up Comedy será su eje central, aunque la propuesta no cierra la puerta a otras formas del humor que integran la tradición escénica cubana. También merece subrayarse la apuesta explícita por fortalecer la presencia femenina en los escenarios, un gesto que en este campo específico tiene más peso del que parece.
Pero El Gallinero va más allá de la función semanal. A finales de abril, en convenio con la Universidad de las Artes (ISA), el Centro Promotor de Humor, la Oficina del Humor y el propio Teatro Martí, arrancará un taller lineal de creación con programa académico diseñado para formar a jóvenes que quieran iniciar una carrera en este oficio. A eso se sumará un ciclo de conferencias y coloquios a cargo de intelectuales y académicos especializados, con el objetivo de recuperar y contextualizar el legado histórico del humor cubano —ese legado que existe, que es vasto, y que con demasiada frecuencia se da por sabido sin ser verdaderamente transmitido.
Que todo esto ocurra ahora no es casual. Como dicen quienes lo organizan: hoy más que nunca hace falta reír. Y tienen razón, aunque la frase encierre más de lo que aparenta.




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