Por: Ashly Medina (Ashly, la novelera de Cuba)
En la década de los 60, la pequeña pantalla cubana dio a luz un nuevo espacio denominado «Aventuras», llevando diversión y entretenimiento a los hogares de la isla. Fue «Los mambises» la primera producción de corte nacional que capturó los corazones de la audiencia infantil, transportándolos a un viaje por la historia patria a través de personajes memorables. Niños por toda la isla empuñaban machetes de palo, emulando a sus héroes de ficción.
Remontándonos aún más atrás, en los años 50, Antonio Vázquez Gallo fue pionero del género en el Canal 4, aunque con un enfoque más humorístico. Junto a Erich Kaupp y Silvano Suárez, estas primeras aventuras televisivas sembraron la semilla que florecería en décadas posteriores.
Con el paso del tiempo, otras joyas audiovisuales cautivaron a las nuevas generaciones: «Los comandos del Silencio», «Tierra o Sangre», «Los Insurgentes» y «El Prisionero de Zenda» se convirtieron en cuentos modernos que encendían la imaginación. «En la retaguardia del enemigo», «El príncipe y el mendigo» y «El mambisito» también sedujeron a los televidentes más jóvenes.
Pero sin dudas, las más famosas han sido:
- Hermanos, que marcó el grito más famoso de la historia televisiva cubana con el “¡Lorencitoooo!” de Héctor Hechemendía.
- Los pequeños campeones, con una contagiosa canción de presentación y despedida, que todavía tararean los cubanos al borde de los 40 años.
- Pequeños fugitivos, con Manduria y su Curiel.
- Los papaloteros, donde los niños y adolescentes llegaron a identificarse con los personajes de Juani, Pedrito y Cutú, los protagonistas.
- Blanco y negro ¡No!, donde el excelente director Charlie Medina lidió con dignidad con los escollos que suponían grabar y producir durante los años más cruentos del Período Especial.
Así, una tras otra, estas producciones llegaron a los cubanos hasta que en 2009, «Los tres Villalobos» puso fin a esta era dorada de la televisión isleña.
Las aventuras se convirtieron en un ritual sagrado para varias generaciones de cubanos, quienes se reunían frente al televisor, listos para sumergirse en mundos de fantasía y acción. Aunque ocasionalmente se intercalaban con series extranjeras como Rintintín, Lassie, Flipper y Skippy, eran las creaciones nacionales las que verdaderamente capturaban los corazones y las mentes de la audiencia.
Lamentablemente, con el paso de los años, este espacio dorado se fue desvaneciendo gradualmente. Pero las aventuras permanecen grabadas en la memoria colectiva de los cubanos, como un portal mágico donde por media hora podían ser héroes.
Liribet Reyes Rivero, graduada en Derecho en la Universidad de Las Villas Martha Abreu, y novelera por excelencia. Con su sólida formación académica y su pasión por las telenovelas, Ashly se une a nuestro equipo en CubaActores para ofrecer sus excelentes comentarios y análisis sobre la telenovela cubana.




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