Fotos: Monik Molinet
En el escenario del teatro cubano, Flora Lauten resplandece como una joya que ha contribuido de manera excepcional al rico tapiz de las artes escénicas en nuestro país. Hoy, al conmemorar su cumpleaños, nos adentramos en la vasta carrera de esta destacada profesora, actriz y directora de teatro cubana.
En la década de los años 50 del pasado siglo, dio sus primeros pasos en el mundo del teatro al unirse al grupo Teatro Estudio. Esta experiencia no solo marcó el inicio de su carrera profesional, sino que también sentó las bases para su compromiso inquebrantable con la investigación teatral.
Flora se convirtió en una figura esencial en la escena cubana desde entonces. Su versatilidad artística se manifestó en la exploración de diversos géneros teatrales, desde obras clásicas hasta producciones contemporáneas, consolidándose como una fuerza motriz en la evolución del teatro cubano.
Su recorrido teatral ha sido inmenso y enriquecedor, desde el Teatro Escambray junto a Sergio Corrieri, donde lograron desarrollar un trabajo estrechamente vinculado a las comunidades de la zona montañosa de El Escambray, hasta la Yaya, donde logró que los propios campesinos dieran vida a los personajes, partiendo de su realidad, y evolucionando hacia la transformación. A partir de las investigaciones, surgen piezas cortas en las que se plantean los problemas de forma directa y se estimula su corrección por medio del debate.
En la década de los 80, se integra al grupo Cubana de Acero y toma parte en el montaje de la obra “Huelga”, de Albio Paz, como actriz y asistente del director colombiano Santiago García. Su desempeño actoral le vale premio en el Festival de Teatro de La Habana, en 1982. Formó parte del equipo de pedagogos del Tercer Taller Internacional, auspiciado por la Escuela Internacional de Teatro de América Latina y el Caribe, con sede en La Habana.
En 1986, Flora Lauten dio un paso audaz al fundar el Grupo Teatro Buendía, en colaboración con graduados del Instituto Superior de Arte (ISA). Este grupo no solo se concibe como un colectivo teatral, sino como una escuela dinámica, un laboratorio de creatividad que ha cultivado un enfoque único para abordar las complejidades del arte teatral.
Buendía se convirtió en una entidad viva con su propio espíritu. Más que una compañía, representa un espacio donde las contradicciones, las paradojas y las dificultades son celebradas como elementos esenciales que mantienen viva la chispa de la creatividad y la innovación constante.



La riqueza de la contribución de Flora Lauten no se limita a la actuación; ha explorado con maestría el ámbito de la dramaturgia y la dirección teatral. Obras como «La emboscada», «Otra tempestad» y «Bacantes» llevan la impronta única de Buendía, fusionando la profundidad emocional con la innovación escénica.
Flora Lauten no solo ha impactado los escenarios; su labor pedagógica en el Instituto Superior de Arte (ISA) ha marcado a generaciones de actores y actrices cubanos. Su enfoque riguroso y su compromiso con la integración intercultural han creado un espacio donde la creatividad y el diálogo florecen.
En 2005, el Premio Nacional de Teatro honró a Flora Lauten por su obra de toda una vida, un reconocimiento merecido a su impacto en el teatro cubano.
Hoy, celebramos no solo la vida y obra de Flora Lauten, una maestra del teatro cubano, esperamos que continúe guiando los caminos de las tablas, inspirando a generaciones de artistas a explorar, crear y celebrar la riqueza del arte escénico. ¡Feliz cumpleaños, maestra Flora, que la travesía teatral siga en cada aplauso y en cada corazón que ha sido tocado por su arte!




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