La libertad de amar sin etiquetas
La libertad de amar sin etiquetas

La libertad de amar sin etiquetas

Por Ashly Medina (Ashly, la novelera de Cuba)

En la novela Ojo de Agua, el personaje de Bertha encarna una de las tensiones más profundas y contemporáneas de nuestra sociedad: la libertad de amar sin importar el género. Durante más de treinta años, Bertha sostuvo un matrimonio heterosexual, construyó una familia, crio a un hijo que hoy es un hombre y se ganó el respeto de su comunidad como delegada. Su vida parecía encajar en el molde tradicional que la sociedad espera de una mujer. Sin embargo, el destino la llevó a conocer a Lucía, una mujer que se define abiertamente como lesbiana, y en ese encuentro inesperado nació un amor que transformó su existencia.

Lo que para Bertha fue un descubrimiento genuino y espontáneo, para su hijo y para el pueblo se convirtió en motivo de rechazo. Rubén siente vergüenza de su madre, incapaz de comprender que la orientación sexual no borra la historia de entrega y sacrificio que ella ha tenido: sus horas de desvelo para cuidarlo mientras estaba enfermo, los años de acompañamiento a la escuela, de enseñarlo a leer, a montar bicicleta y hasta el montón de veces que se privó de un gusto para darle un lujo a su hijo.

El pueblo, al que Bertha dedicó su vida, la juzga con dureza, como si amar a una mujer fuera una traición a los valores que defendió durante décadas.

La novela nos coloca frente a un espejo incómodo: ¿por qué seguimos condenando el amor cuando no se ajusta a los patrones tradicionales? ¿Por qué la sociedad insiste en censurar aquello que debería celebrarse como una expresión auténtica de la libertad humana? Ojo de Agua no solo narra una historia íntima, sino que abre un debate necesario sobre inclusión y aceptación en tiempos donde la diversidad ya no puede ser silenciada.

Bertha representa a tantas mujeres y hombres que, después de cumplir con las expectativas sociales, descubren que su verdad emocional no coincide con lo que se les impuso. Su historia nos recuerda que el amor no se planifica ni se justifica: simplemente ocurre. Y cuando ocurre, merece respeto.

La intención de la novela es clara: tocar un tema sensible, muchas veces censurado, y hacerlo desde la humanidad de sus personajes. Nos invita a reflexionar sobre el derecho de cada persona a vivir su afectividad sin miedo, sin vergüenza y sin condena. Porque la verdadera libertad no está en cumplir con lo que otros esperan, sino en ser fiel a lo que sentimos.

En un mundo que avanza hacia la inclusión, la historia de Bertha y Lucía nos convoca a abrir el corazón y la mente. Nos recuerda que amar, sin importar el género, es un acto de valentía y de esperanza. Y que la sociedad que aspire a ser justa debe aprender a mirar el amor en todas sus formas, no como una amenaza, sino como una oportunidad de crecer en respeto y humanidad.

Aún faltan muchos capítulos para saber el desenlace de esta controversial subtrama, pero, mientras tanto, preguntémonos:

¿Qué tan preparados estamos para aceptar que el amor no tiene etiquetas?

Nota sobre Ashly Medina:

Liribet Reyes Rivero, graduada en Derecho por la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas y novelera por excelencia. Con su sólida formación académica y su pasión por las telenovelas, Ashly se une a nuestro equipo en CubaActores para ofrecer sus comentarios y análisis sobre la telenovela cubana.


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