El Trébol Gitano: un grupo de teatro joven e independiente
El Trébol Gitano: un grupo de teatro joven e independiente

El Trébol Gitano: un grupo de teatro joven e independiente

Por Brenda González Betancourt

Los temas de buena o mala suerte dicen que son de personas supersticiosas, las mismas que creen que los tréboles atraen beneficios a quien se encuentra con ellos, y bueno, para la cultura teatral matancera sí que ha sido un privilegio contar con El Trébol Gitano, un grupo independiente de muchachos que apuestan por el arte y se dedican a ella como pasión.

Un proyecto surgido de los talleres “Alas de Teatro” que ofrece la actriz y directora de Teatro Icarón Miriam Muñoz que, aunque en su mayoría fueron destinados a niños, los últimos se dedicaron a la preparación de adolescentes y jóvenes. Entre los discípulos teatrales se encontraba Anthony Bernal, actual líder del grupo, y con quien conversamos sobre el surgimiento, la trayectoria y el futuro del Trébol en la escena cultural de Matanzas.

“Como digo siempre, se alinearon los astros porque fue un taller único, donde nos reunimos muchachos con muchas ganas de hacer teatro, no era solamente un taller para aprender, pasar, y luego seguir cada uno con su vida, porque la mayoría tenía otras carreras. Estaba estudiando en la Vocacional cuando empecé, otros estudiaban Periodismo, el más pequeño del grupo era yo”, comentó.

El primer encuentro con el arte de las tablas lo tuvieron a través del performance “La maldita circunstancia del agua por todas partes”, con idea original del propio Anthony y dirección de Miriam Muñoz. Después llegaría el texto de Roberto Viña, “Autopsia del paraíso”, Premio Nacional de Dramaturgia Virgilio Piñera en el 2016, que pertenece a la colección Aire Frío.

“Esta puesta en escena aún se mantiene, pero con otros muchachos. Miriam siempre trata de renovar los talleres para que vayan entrando nuevas personas. Cada cual tiene sus ganas de por dónde llevar el teatro, y decidimos crear un grupo que tuviera nuestra estética y que ya no fuera la de Teatro Icarón, de Miriam, sino nuestra, con nuestros problemas, cuestiones para abordar en el teatro (…)”.

Como grupo independiente los integrantes de El Trébol Gitano, que inició con el nombre de Trébol Rojo, costean todo lo relacionado con la producción de las funciones, el vestuario, gestiones, pues no pertenecen a ninguna institución estatal, aunque algunas como Ediciones Vigía, le han abierto las puertas para sus presentaciones. ¿Por qué cambian a Trébol Gitano?

“(…) estuvimos sesionando mucho tiempo en una casa (…) El nombre, se debe, precisamente, a que tuvimos que salir de ella, y decidimos ponernos así por esta cuestión que nos ha embargado, el hecho de tener que estar todo el tiempo moviéndonos de sitio para presentar porque no tenemos un espacio fijo. También, el último espectáculo que hicimos allí era un microespectáculo de teatro con fragmentos de poemas y la obra “El Público” de Federico García Lorca. Nos fuimos con esta impronta”.

“La primera obra con la que comenzamos es “Soñar sí cuesta”, un ejercicio de creación colectiva donde todos los actores ponen textos suyos, y lo más especial de este proceso es que resulta que todo el mundo participa y la producción nunca se para. La obra se encuentra en constante cambio, movimiento, y muy en dependencia de la historia que tenga el lugar donde vamos a presentarlo y la disposición del mismo”, expresa Anthony Bernal sobre la puesta en escena inaugural que realizaron como grupo de teatro independiente.

Los actores durante el espectáculo se mueven por diferentes espacios del lugar donde lo presentan, mientras que en el guion van fusionando la actualidad cubana con temas autorreferenciales. Otro de los trabajos que han presentado al público de la Atenas de Cuba resulta “Livin’ la vida Lorca”, un juego de palabras que simula “Viviendo la vida loca”, y que estrenaron el 24 de febrero de 2024 a propósito de su primer aniversario de constituido.

¿Cuál obra les ha costado mayor trabajo?

“La obra más difícil es “La casa de Bernarda Alba”, que es justamente la que estamos montando ahora. Se ha vuelto compleja por esta cuestión que estamos viviendo en el país de la emigración. Llevamos un año y ya tres muchachos del grupo se han ido a los Estados Unidos, uno de ellos recién empezaba el proyecto”.

“También por la cuestión de la producción, que la costeamos nosotros. Las sillas de Bernarda nos han costado dinero, que hemos tenido que sacar de nuestros bolsillos, de otras funciones comerciales que hacemos en bares, para después pagar o producir estos espectáculos que son los textos que nos fascina hacer, y por eso se nos ha complejizado”, añadió el líder del Trébol.

Como consecuencia de la salida de miembros del grupo, han tenido que reducir, dramatúrgicamente hablando, personajes dentro de la obra para poder estrenarla en un futuro. Por estos días se encuentran ensayando con público, lo que les permite ajustar los textos, ver si funciona en dependencia de la reacción de los espectadores ante las escenas.

Dentro del grupo de 12 muchachos, no solo la actuación resulta una parte importante, sino que se superan en áreas diferentes como el Periodismo y la música. Al respeto Anthony comentó: “Somos mitad y mitad. Tenemos dos actores profesionales en el grupo, dos estamos estudiando en la Unidad Docente Carucha Camejo que lidera Rubén Darío Salazar, director de Teatro de Las Estaciones, otros muchachos son de formación en la Escuela Profesional de Arte, una integrante está terminando el pre”.

“Además, hay una muchacha que se ocupa de la producción, de gestionar todo lo que son funciones, cosas que necesitamos para el espectáculo, y diseña los accesorios de la obra. Tenemos un joven dentro del grupo que se ocupa de la música y es un guitarrista flamenco, es autodidacta, y, además, actúa en la obra y en “Soñar sí cuesta”.

Anthony, al cual no le gusta que le confieran el calificativo de director o líder del grupo de teatro independiente El Trébol Gitano, sino más bien la mente creativa, expresa que la selección de las obras que escenifican constituye un proceso colectivo en el que aportan ideas que son debatidas entre todos.

¿Qué representa lo más difícil de hacer teatro en el contexto actual?

“Lo más difícil de hacer teatro actualmente es el hecho de la emigración y cómo a veces los procesos se pueden quedar transversalizados, cortados, porque personas que están dentro se van, y es entendible, uno no puede molestarse. Creo que eso es una de las cosas más difíciles, ni siquiera la producción, porque hemos tenido mucho apoyo del público, de hecho, la ropa de “La casa de Bernarda Alba” son donaciones del público, toda la ropa negra, que es bastante difícil de encontrar, ha sido gracias a ellos”.

Además del sacrificio para lograr las obras, de los ensayos, y del amor por el arte que realizan, a este grupo de muchachos los une el apoyo que se brindan en todo momento, dentro y fuera de la escena.

“Muchas veces antes de las funciones comemos o nos tomamos el café del día, salimos a gestionar cosas, pasamos gran parte del día juntos, en ese tramo de ensayo que es después de las cuatro o cinco de la tarde, porque todos tenemos cosas que hacer. Somos prácticamente una familia, y nos duele mucho cuando se han alejado muchachos del grupo y nos han dejado, porque se van del país”, confiesa el joven actor Anthony Bernal.

¿Cuáles enseñanzas adquirieron durante este año de creado El Trébol Gitano?

“Hemos descubierto muchas cosas con respecto al teatro. Hemos aprendido que acá en Matanzas el público necesita, pide a gritos, producción artística y creativa, que los artistas le ofrezcan productos. Nosotros trabajamos para los adolescentes y jóvenes, consideramos que es un público que se ha quedado un poco en el limbo de no tener un producto al cual acudir.

“Lo descubrimos con “Autopsia del paraíso”, donde la sala, durante las trece funciones que hicieron estuvo llena, o al menos más de la mitad. Ha sido un proceso de descubrimiento de nuestra estética, aunque no la hemos descubierto del todo, vamos encontrándola con este espectáculo, con los que pensamos futuros y vamos hallando cómo decir los textos. Cada teatro tiene una forma específica, es una de las cosas que casi siempre marca a un grupo. Como mismo uno se descubre como persona puede hacerlo en la colectividad”.

Sobre las proyecciones para los meses venideros de este año, el líder del grupo teatral dijo: “(…) estrenar en este primer semestre “La casa de Bernarda Alba” y tenemos dos textos para montar en el segundo. Tenemos pensado llevar dos procesos al mismo tiempo, con pocos actores, dos o tres por cada uno, sobre un texto que estoy escribiendo y otro que ya está escrito por mi mano derecha en el grupo, que es como el director artístico, Ernesto de la Cal, actor profesional”.

También como parte de los planes a concretar este 2024, los integrantes del conjunto El Trébol Gitano prevén un viaje a Santa Clara para presentar su obra “Soñar sí cuesta”, y a su regreso a Matanzas, estrenar “La casa de Bernarda Alba” y continuar esparciendo el arte teatral por los rincones de la Ciudad de los Puentes.

Brenda González Betancourt, graduada de Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Matanzas y apasionada de la cultura. Ha colaborado con otros medios vinculados al arte y sus manifestaciones.


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