Enrique Bueno, uno de los actores más versátiles y reconocidos de la escena artística cubana, se encuentra en un momento clave de su carrera. Actualmente, está inmerso en dos ambiciosos proyectos teatrales, un desafío que, según sus propias palabras, ha sido uno de los más intensos y agotadores de su trayectoria artística. Las obras en cuestión son «Farándula», dirigida por Jazz Vilá, y «Villaperro», una adaptación teatral de la película de culto «Dogville» de Lars Von Trier, dirigida por Sandra Lorenzo.
«Farándula» es una obra ya consolidada en el repertorio teatral cubano. Desde su estreno, ha sido un éxito rotundo, convirtiéndose en la obra más taquillera del teatro cubano en las últimas tres décadas. Enrique Bueno, quien ha interpretado a Lorenzo, el fotógrafo, desde la primera temporada, fue contactado nuevamente para participar en la nueva entrega que se presenta actualmente en el Cine 23 y 12 de La Habana.

Por otro lado, «Villaperro» representa un reto completamente distinto. La obra se estrenó hace poco más de un mes, pero problemas técnicos en la sala del Teatro Buendía, donde se presenta, obligaron a suspender las funciones temporalmente. Fue entonces cuando surgió la oportunidad para Enrique de sumarse al elenco, asumiendo el papel protagónico de Abel en un tiempo récord. «Montar un personaje principal en solo un mes fue una experiencia agotadora», confiesa Enrique. La urgencia de los tiempos y la necesidad de continuar con las presentaciones impulsaron al actor a aceptar el desafío, lo que resultó en una preparación intensiva y un esfuerzo titánico por parte del elenco y la producción.



La preparación para ambos proyectos no fue sencilla. Durante el mes de julio, Enrique se vio inmerso en una rutina agotadora. Por las mañanas se dedicaba a «Villaperro» en el Teatro Buendía, y por las tardes se dirigía a ensayar «Farándula» en la sede de Jazz Vilá. «Nunca había enfrentado algo así en mi carrera», comenta el actor, refiriéndose a la intensidad de los ensayos y la proximidad de los estrenos. El día 9 de agosto será un día que, a nivel profesional, a Enrique le será difícil olvidar, ya que ambas obras se estrenaron ese día: «Villaperro» a las cinco de la tarde y «Farándula» a las nueve de la noche.
Esta coincidencia en las fechas de estreno obligó a Enrique a hacer malabares con su tiempo y energía. Las funciones de «Villaperro» se programaron para viernes, sábado y domingo a las cinco de la tarde, mientras que «Farándula» se presenta esos mismos días a las nueve de la noche. Este horario permite que Enrique tenga el tiempo justo para cambiarse y trasladarse de una función a la otra, aunque esto implique llegar al teatro con solo media hora de antelación, algo inusual para un actor de su calibre.
Este ritmo frenético ha tenido un costo. Enrique admite que la experiencia ha sido «intensa y desafiante», y que ha sentido los efectos del agotamiento físico, especialmente al final de la semana, cuando su voz comienza a resentirse debido a las exigencias de las funciones. «Farándula», que atrae a un gran número de espectadores, requiere una proyección de su voz considerable, a pesar del uso de micrófonos. «Afortunadamente, tengo amigos que me han dado remedios para aclarar la voz y llegar al siguiente fin de semana en perfectas condiciones», comenta con alivio.
A pesar de lo extenuante de la experiencia, Enrique ve este período como una oportunidad de crecimiento personal y profesional. El desafío de interpretar dos papeles tan distintos, en contextos y horarios tan dispares, le ha permitido explorar nuevas facetas de su talento.
«Farándula» es mucho más que una obra de teatro; es un fenómeno cultural en Cuba. Desde su estreno, se han realizado más de 200 funciones. Esta nueva temporada en el Cine 23 y 12, como parte de las celebraciones por el décimo aniversario de Jazz Vilá Projects, ha sido recibida, como siempre, con gran entusiasmo. La incorporación de nuevas figuras al elenco, como Raiza DeBeche y Javier Quesada, junto con el retorno de actores consagrados como Beatriz Viñas, la participación de Jacqueline Arenal y, por supuesto, Enrique Bueno, ha revitalizado la producción, manteniendo su frescura y atractivo para el público.
Las funciones de «Farándula» continuarán hasta el 1 de septiembre, ofreciendo al público la oportunidad de disfrutar de una obra que ya es historia dentro del teatro cubano contemporáneo.

En contraste, «Villaperro» ofrece una experiencia teatral más cruda y reflexiva. Basada en la película «Dogville», la obra explora los límites de la marginalidad y la condición humana a través de la historia de Grace, una mujer que busca refugio en un pequeño pueblo y se enfrenta a las crueles dinámicas de poder y violencia que allí se desarrollan. Enrique Bueno, en el papel de Abel, aporta con la excelencia que nos tiene acostumbrados ese punto sórdido acorde con la brutalidad del mundo que la obra presenta.
Las funciones de «Villaperro» se llevarán a cabo en el Teatro Buendía hasta el 1 de septiembre, proporcionando una experiencia teatral intensa para quienes buscan una reflexión profunda a través del arte.

Enrique Bueno se encuentra en un punto álgido de su carrera, enfrentando retos que pocos actores podrían soportar. La coincidencia de estos dos proyectos no solo pone a prueba su resistencia y capacidad actoral, sino que también resalta su dedicación al arte y su compromiso con el público cubano. «Ha sido agotador, pero el público lo merece», asegura Enrique, quien, a pesar de las dificultades, sigue adelante con la misma pasión y entrega que lo han caracterizado a lo largo de su carrera.
El arduo trabajo que ha enfrentado Enrique nos revela una faceta distinta de los actores, una que es menos visible pero quizás la más hermosa y sacrificada. Además, refleja la esencia del teatro cubano: un refugio de resistencia, creatividad y entrega absoluta. Acciones como estas son las que convierten a Enrique Bueno en una figura esencial y respetada en la escena cultural de Cuba, mostrando cómo el amor por el arte puede superar cualquier adversidad.



Así que, nos queda la deliciosa tarea de disfrutar y apoyar el brillante trabajo de Enrique y ambos elencos de actores, quienes nos regalan dos joyas teatrales este verano. ¿Quién se atreve a seguir «la ruta teatral de Enrique Bueno»? Solo necesitan un par de zapatos cómodos, una buena dosis de cafeína y el espíritu aventurero para sumergirse en dos universos escénicos en un solo día. No existe mejor plan estival que dejarse enamorar por «Farándula» y «Villaperro». Eso sí, vayan preparados para reír, reflexionar y, por supuesto, para aplaudir de pie. ¡Nos vemos en el teatro!




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