Hoy es un día especial, pues celebramos el cumpleaños de una de las grandes figuras la actuación en Cuba: Verónica Lynn. A lo largo de su extensa y prolífica carrera, esta talentosa actriz ha cautivado a millones de espectadores con sus memorables interpretaciones y su profunda comprensión del alma humana. Sin embargo, en esta ocasión, queremos compartir una anécdota de cuando Verónica Lynn interpretó a la icónica villana Teresa en la telenovela «Sol de Batey».
Aún hoy, «Sol de Batey» sigue siendo recordada con cariño por los cubanos, una producción que contó con un elenco estelar integrado por figuras emblemáticas como Susana Pérez, Armando Tomey, Ramoncito Veloz, Aurora Pita, Idelfonso Tamayo y Luisa María Jiménez, además de la propia Verónica Lynn. Bajo la dirección de Roberto Garriga, el guion tomó vida a partir de la exitosa radionovela homónima de Dora Alonso, estrenada en 1950, convirtiéndose en una de las telenovelas más emblemáticas de la televisión cubana.
Verónica Lynn, fiel a su compromiso con la actuación, realizó un estudio profundo de su personaje. En su proceso de preparación, incluso llegó a consultar con un psiquiatra para comprender si Teresa padecía alguna patología mental o si su crisis final se debió a algún trastorno que se fue desarrollando a lo largo de la trama sin ser detectado por sus familiares.
La interpretación de Lynn como la villana Teresa no pasó desapercibida para la audiencia. En varias entrevistas, la actriz ha compartido con orgullo el cariño y respeto que los cubanos le profesaron a este personaje, así como un piropo que nunca olvidará.
Mientras el elenco se encontraba en una cooperativa en Sandino, Pinar del Río, un hombre alto y fornido se acercó a Verónica Lynn con una mirada fija. La actriz menciona que, en un primer momento, llegó a asustarse por la imponente presencia del hombre, pero cuando estuvo frente a ella, le dijo: «Usted es la mala más buena de Cuba». Esta frase, tan sencilla como elocuente, quedó grabada en la memoria de Lynn, quien disfruta contando esta anécdota, pues captura la esencia de su actuación y el impacto que tuvo en el público.
En este día, solo nos queda desearle a «la mala más buena de Cuba» que siga honrándonos con su trabajo y su genio creativo, que la han convertido en una de las principales figuras de la escena cubana, con una trayectoria artística excepcional en teatro, radio, televisión y cine.









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