Patricia Rodda: “(…) quise dejar en evidencia este tipo de violencia con la que el público generalmente no está familiarizado”
Patricia Rodda: “(…) quise dejar en evidencia este tipo de violencia con la que el público generalmente no está familiarizado”

Patricia Rodda: “(…) quise dejar en evidencia este tipo de violencia con la que el público generalmente no está familiarizado”

El cortometraje “Casting para Carmen” ha sido el pretexto perfecto para conversar una vez más con nuestra querida Patry. Patricia Rodda, actriz, productora, promotora cultural, poetisa y ahora también directora y guionista, siempre tiene la necesidad imperiosa de crear.

En esta ocasión, se pone detrás de cámaras para contarnos una gran historia en pocos minutos, que nos deja muchísima reflexión. Un proceso de casting esconde detrás una historia de violencia de género. Con un elenco que incluye a Arianna Delgado y a Rei Castañeda, y con la cámara y edición de David Gómez, Patricia aborda un tema de vital importancia.

La necesidad de tratar estos temas en el audiovisual es cada vez más urgente. La violencia de género, lamentablemente, sigue siendo una realidad, incluso en el mundo del espectáculo. A través de obras como Casting para Carmen, se busca no solo visibilizar esta problemática, sino también generar conciencia y promover cambios reales en la industria.

El cortometraje de Patricia Rodda nos hace pensar sobre las dinámicas de poder, el acoso y la vulnerabilidad que muchos artistas, especialmente mujeres, enfrentan en su camino hacia el reconocimiento profesional. Es un llamado a la acción para crear espacios más seguros y equitativos en el mundo del arte.

Pero mejor que nos lo cuente la mujer detrás de la historia, Patricia Rodda, para ahondar en el proceso creativo de Casting para Carmen y explorar las motivaciones detrás de esta obra.

¿Cómo fue tu primera experiencia dirigiendo? ¿Cómo te sentiste al abordar un tema tan complejo y delicado como la violencia de género?

La dirección me encontró ya hace algunos años, primero con mi proyecto sociocultural SinFiltro, donde he tenido la oportunidad de experimentar en la disciplina del performance, luego el microteatro, y llego al audiovisual a través de mi primer poemario Desnuda en proscenio con la realización de un videolibro homónimo.

Dirigir a estas grandes actrices de la escena cubana y a todo un equipo técnico me abrió un portal enorme de posibilidades, pero también conlleva responsabilidades y se necesitan conocimientos y oficio. Con esta motivación muy fresca, ingresé al posgrado de Dirección Audiovisual que ofrece el Centro de Estudios del ICRT, pues sabía que necesitaba nuevas herramientas. Es justo en uno de mis trabajos finales donde presento este cortometraje de ficción, Casting para Carmen.

Me considero una ferviente defensora de la lucha por los derechos de la mujer. No tolero los abusos de ninguna índole que por tantos años han estado prácticamente normalizados por la sociedad e incluso por nosotras mismas. Personalmente es un tema que conozco, lo adolecí, y ahora, gracias al audiovisual, puedo dejar a un lado el papel de víctima y exponerlo con otros nombres y situaciones, pero al fin y al cabo, continúa siendo violencia de género y, lamentablemente, me atrevo a agregar que es de las más comunes en la industria artística.

¿Cómo crees que la narrativa del corto puede cambiar la forma en que el público percibe la violencia de género? ¿Cómo abordaste la representación de las emociones y el trauma asociado con la violencia de género en la historia?

Casting para Carmen, como bien su nombre expone, va de una actriz que se presenta a un casting para adquirir un papel en el cine. Creo que entre sus aciertos principales está la presencia de una excelente actriz dramática que conectó con el guion de forma muy natural y fue capaz de entender a esta mujer. Arianna Delgado, además, es una gran amiga y, gracias a la confianza que hemos cultivado, me fue más fácil dirigirla en esta situación.

Ambas somos actrices, y el tema en que se desarrolla el conflicto del corto nos toca muy de cerca.

En estos años han salido a la luz muchos abusos, en Hollywood, por ejemplo, que durante tanto tiempo se mantuvieron a la sombra. Muchas estrellas que admiramos y con las que hemos crecido decidieron un día no callar más, pese a la vergüenza que implicaba exponer su caso. Han caído en esta red mezquina grandes nombres con corbata, pero muchos más, alejados de estos enormes reflectores hollywoodenses, continúan valiéndose de su puesto de “director” para extorsionar y abusar de las actrices.

Lo que pasa es que la mayoría de estos escándalos se abordan únicamente desde un enfoque sexual. En este corto se pone en evidencia una violencia más velada y, por tanto, más difícil de confrontar, pero igual de dañina.

Repito que me toca demasiado cerca y, quizás por eso, quise dejar en evidencia este tipo de violencia con la que el público generalmente no está familiarizado.

¿Qué reflejo crees que tiene tu corto sobre la violencia de género que ocurre en el entorno de la industria cultural?

Excepto Arianna y yo, el resto del equipo técnico que participó en esta producción fueron hombres, y también el primer público que tuvo este cortometraje. Me llamó mucho la atención la reacción de ellos, cómo se emocionaban y se solidarizaban con el personaje de la actriz. Eso me hizo concientizar que sí podía tener un impacto en el público masculino y en la industria.

Creo que muchas veces se enfoca el tema de género solamente al público femenino, y es fundamental que también los hombres conecten para así hacer la diferencia. Esta industria, como muchas otras, ha enfocado cada vez más su visión hacia la mujer desde otra perspectiva, pero realmente nos falta mucho aún por recorrer. Materiales como este, donde se ven reflejados fenómenos aún no expuestos, son necesarios, como mirarse en un espejo y reconocerse tanto de víctima como de victimario. Ese es el primer paso, creo yo.

¿Qué mensaje esperas que se lleve la audiencia sobre la dinámica de poder y abuso en procesos de casting?

Primero, espero que puedan conectar con la historia que les propongo. Ojalá disfruten, rían, se emocionen, pero que también se vean, o puedan ver reflejados en estos personajes a su madre, a su hermana, a su amigo o colega. Ojalá les duela o repugne. Ojalá no les guste, pues lo que no nos gusta es muchas veces porque nos golpea de cierta forma.

Hubo, por ejemplo, alguien muy cercano a mí a quien le mostré el corto con el afán de que pudiese darme algunas notas por su experiencia. Se quedó largo tiempo callado, incluso cuando le pregunté qué le había parecido. Su rostro permanecía con una “casi mueca” y, cuando pudo emitir palabra, solo me dijo que no le gustó. No pudo hacerle un juicio crítico técnico, que es lo que yo esperaba.

Esto me consternó y me sentí muy incómoda, al punto de que me venía la escena una y otra vez a la cabeza, preguntándome qué había sido aquello. Finalmente, cuando apoyé mi cabeza en la almohada, me di cuenta de que no era mi corto lo que no le había gustado, sino que fuese yo quien lo hiciera, que fuese yo quien removió en él algo que probablemente nunca había sido tocado. Esa noche quedé completamente segura de que lo que había hecho con este corto estaba bien. Este tipo de reacciones son fundamentales para generar conciencia. Agradecí a mis santos y dormí plácidamente.


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