Por Brenda González Betancourt
Cuando apenas era un niño, Amaury Guerra le inculcó la inquietud actoral a quien representa en la actualidad uno de los rostros del teatro, cine y televisión más queridos y admirados en Cuba, Denys Alejandro Ramos Antúnez o simplemente Denys Ramos.
En aquellos momentos el actor no podía entender cómo alguien, sin tener nexos directos o haberse desenvuelto cerca de los escenarios, podría convertirse en artista, y en los primeros años no tomó en serio la actuación. Se vinculó al proyecto La terraza de Adolfo Llauradó y debutó con la obra “La cucarachita Martina”. Recuerda a Llauradó y a Luis Ubaldo Benítez como sus primeros maestros en la profesión, los que verdaderamente lo introdujeron de lleno en lo que era actuar.

¿Qué consideras sea más importante en un actor, el talento o el oficio?
El talento acompañado de disciplina, voluntad, estudio, investigación, entrega, verdad, y amor.
Aunque participó en la teleserie “Los tres Villalobos” y en la telenovela “Historias de fuego” de Noemí Cartaya, el personaje de Shidarta en “Aquí estamos” constituyó el punto de partida para decir que hubo un antes y un después en su carrera. La personalidad del actor tenía varios puntos en común con su papel en el dramatizado, por lo que le costó desprenderse de él.
Sin embargo, cuando se le pregunta sobre un momento en su carrera en el que se haya sentido orgulloso, responde: “Cuando hice mi tesis de la ENA y la del ISA. Fueron momentos mágicos. En el primero, un personaje de 10 minutos lo convertí en una caracterización que llamó mucho la atención, fui dirigido por Berta Martínez. Y en el ISA con la guía de Verónica Lynn con el Tom Wingfield de la versión de Zoológico de cristal, hice, en poco tiempo, un despliegue de emociones y amé mucho el proceso”.
Entre teatro y televisión no existe preferencia, se inclina más por los personajes y sus características, capaces de sacar lo mejor de él sin importar las circunstancias. Pavel en “De amores y esperanzas” y Fabián en “El rostro de los días”, donde asume el rol de padre que debe criar solo a su hijo al morir su esposa, constituyen otras de las interpretaciones de Denys Ramos.
¿Te gusta verte en pantalla? ¿En qué ayuda o no a mejorar como actor?
Depende de la terminación de la obra, es decir, de la calidad artística y técnica del producto. Creo que siempre ayuda como profesional verte las fallas, en lo auténtico o no de tu creación. Uno siempre sabe cuándo se entregó al máximo o no en un proyecto, como también sabe si logró gran parte de lo que pedía el guión, el director, la obra en su generalidad. Todos los procesos no son iguales y en esta profesión dos más dos no es cuatro.
“Además, el proceso de uno como intérprete está sujeto a muchos factores. Las condiciones en las que se crea son extremadamente importantes. Y todo debe tenerse en cuenta a la hora de observarse y acumular experiencia para poder mejorar los aspectos técnicos, físicos y espirituales de nuestra proyección”.
Personajes negativos ha encarnado varios como el de Cristóbal en “LCB, La otra guerra” y Lester en la serie “Zoológico”, pero sin dudas, Rangel en la telenovela de Lester Hamlet “TÚ” demandó una preparación y talentos superiores. Lo mismo sucedió con Loquimbiri Gutiérrez, un hombre con problemas mentales en la entrega de “Tan lejos y tan cerca”.
Denys confiesa que durante su trayectoria ha rechazado personajes por factores como la falta de ética en el colectivo. ¿Cuán crítico eres a la hora de calificar tu trabajo?: “Lo soy mucho. Creo que no hay nadie que se vea y crea que todo está bien”.



¿Desaparece el nerviosismo con los años y la experiencia?
“Aumenta y por lo tanto aumenta también el autocontrol”.
Aunque resulta conocido en mayor medida por sus escenificaciones en la pantalla chica a través de telenovelas como “El derecho de soñar”, donde dio vida a Goar Mestre (director de la Radio Emisora CMQ), en la primera parte, y Frank (trabajador de radio) en la segunda, su actuación no solo se limita a este medio.
La obra de teatro “Dudo” constituyó un proceso interesante para el actor. Fue el primer monólogo que interpretó y requería de suma profesionalidad al tener que quedarse completamente desnudo por cuarenta minutos sobre el escenario. El ejercicio de “soledad pública” para actores le ayudó en este papel, pues es una base para saber cómo lograr esa confianza en un sitio donde todos te observan.
¿Cuál es la enseñanza más valiosa que te ha dejado la actuación?
“Conocer más a los seres humanos. El perdón, la humildad, no juzgar, amar, respetar, entender nuestros comportamientos y el de los demás, conocer personas maravillosas y especiales que me hacen aprender más cada día”.
Su primer protagónico en cine se trata de la película dirigida por el japonés Tsuyoshi Takashiro “The word is yours” (El mundo es tuyo), antes solo había participado en telefilmes y papeles cortos en otras producciones.
¿Qué personaje te gustaría hacer que aún no interpretas?
“Hay muchos clásicos en los que me gustaría trabajar. Pero estoy pensando en hacerlos y debe permanecer en silencio porque es la única manera de hacerlo”.
Denys Ramos también se desempeña como profesor de la Escuela Nacional de Arte, por lo que contribuye a la formación de nuevos actores, además de ser un referente en el país. Como profesor, ¿qué les enseñas a los estudiantes?
“Lo que he acumulado en experiencia, herramientas que me ayudaron. Ayudarlos a explorarse en la búsqueda de su verdad, su autenticidad, la ética, respeto y amor hacia esta profesión y disciplina. Comparto la enseñanza con una excelente pedagoga y actriz, Yurenia Martin. Siento que ellos me enseñan a enseñar y aprendo mucho más de nuestras formas de expresarnos”.

¿Cuál sería el mejor consejo que les daría para desarrollarse como actores?
“Hacer, hacer y hacer. Estudiar, estudiarse y no perder el amor, la buena voluntad, y por supuesto la humildad y la ética conservarla”.
Hace ya unos años, en otra entrevista, Denys Ramos expresaba que si algo tenía claro desde muy joven era que la profesión que escogiese para hacer toda la vida no debía aburrirlo nunca. Es así que, entre un personaje y otro, ha logrado interpretar roles tan diferentes como distintos son los medios en los que ha trabajado y aún trabaja, una muestra fehaciente de que, en la actualidad, con más de 15 años de trayectoria, aún no se aburre.
Brenda González Betancourt, graduada de Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Matanzas y apasionada de la cultura. Ha colaborado con otros medios vinculados al arte y sus manifestaciones.




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