Por Brenda González Betancourt
La actriz cubana Yeny Soria ha mantenido una sólida carrera en el arte tanto en televisión, en cine como en teatro. Precisamente en este último asumió papeles en el reconocido grupo Olga Alonso, donde guarda recuerdos memorables.
En entrevista exclusiva para CubaActores la joven artista expresó al preguntarle sobre qué palabra venía a su mente cuando escuchaba el nombre de la agrupación teatral y esto dijo: “Lo que viene a mi mente es la palabra familia, porque en ese grupo creé muchos amigos desde hace ya 15 años, donde hoy por hoy somos prácticamente una familia, unidad, humanidad, mucho respeto a la profesión, pero sobre todo familia.
“Todas las amistades que se han creado en ese grupo, con las que uno ha trabajado profesionalmente y ha compartido tantas cosas de la vida, hoy por hoy son buenos amigos que se han quedado conmigo para siempre y de todo tipo de generaciones”.
¿Qué personaje la ha llevado al límite como actriz que sintió que lo dio todo?
“Fue en la obra de teatro “Personas, lugares y cosas”, el personaje se llama Emma, uno con el que pude ganar el premio Caricato en teatro. Lo tuve que dar todo, porque era un papel psicológicamente bien profundo, complicado, una actriz drogadicta con principio de esquizofrenia.
“Me llevó a retos muy grandes psicológicamente, sobre todo porque en ese momento también estaba pasando por una experiencia personal bastante caótica. A través de ese personaje pude desahogarme y fue mi gran terapia para curar muchas cosas conmigo misma.
“Fui al límite también porque es una obra de casi dos horas, exigía mucho físicamente y fueron ocho funciones donde solamente yo hacía ese personaje, no tenía doble. Fue bastante desgarrador, agotador, pero una experiencia hermosa que me llevó a muchísimos retos como persona y actriz”.
Para Yeny Soria el teatro constituye una prioridad en la formación del actor y de suma importancia antes de incursionar en otros medios: “El teatro te da el oficio, la práctica de estar en cada función que sabes que puede ser diferente. Además, ese intercambio con el público en vivo te da las fuerzas para sacar lo mejor, te hace crecerte muchísimo. Da la posibilidad de expandirse como actor, no limitarse a que un personaje tenga 60 años y tú teniendo 30 no puedas hacerlo”.
Al respecto continuó añadiendo: “Te da una apertura más grande a la hora de la caracterización, poder descubrir todo un proceso en el trabajo de mesa, brinda más tiempo para desarrollar un personaje, entenderlo, llegar a profundidades con él, por esa misma repetición que a veces en la televisión, en el cine, posee tan poco tiempo, no tienes esa libertad de seguir experimentando, se queda en un momento.
“En teatro tienes la posibilidad de hacer una bruja, una viejita, trabajar más la caracterización, sobre todo física, porque a veces en los demás medios que trabajan mucho con la imagen, no entras en casting para tal personaje, tu físico no lo permite. En el teatro hay más fantasía, libertad, el actor tiene que encontrase, conocerse como persona y eso te lo da función tras función”.

Con papeles en el cine en producciones como “Otra historia”, escrita y dirigida por Luis Jorge Mujía, “Insumisas” del destacado director cubano Fernando Pérez, y “Oscuros amores” de Gerardo Chijona, la actriz resulta uno de los rostros populares en este medio artístico.
¿Qué representa para su carrera el cine?
“Sueños cumplidos, concretos, sólidos, representa darme dos besos en los hombros, un abrazo a mí misma, sentir que pude lograr muchos anhelos que tenía como actriz, trabajar con Arturo Santana, con Fernando Pérez, que era una de mis grandes metas, con Gerardo Chijona, han sido experiencias hermosas.
“El cine me ha brindado la posibilidad de hacer trabajos que quedan para muchísimo tiempo, me gusta que pasen diez años y las personas puedan volver a sentarse y disfrutarlos. El cine me ha dado la sensación de la trascendencia y no de lo efímero, me ha brindado conocimientos nuevos de cómo trabajar, representa para mí mi niña pequeña diciéndome ‘lo logramos’”.


Sesión fotográfica para la revista Garbos, fotos de CéCé Estudio
El teleplay para la televisión “Te quiero siempre” le ofreció la oportunidad de darle vida a un personaje llamado Eunice que según la propia Yeny Soria es el que más se asemeja a ella fuera de las pantallas y las tablas.
“(…) un papel bastante rebelde, un carácter bien fuerte, de no parar hasta lograr lo que quiere, de creer en la justicia. Con este personaje es con el que más me identifico, amén de todas estas características, Eunice es amiga, apasionada, romántica, dispuesta a hacer grandes cosas en este mundo, se arriesgó a dar su vida por una causa justa”, expresó la actriz cubana.
¿Le gusta verse en pantalla?
“Al principio cuando comencé en la actuación me molestaba mucho verme en pantalla, porque uno siente que lo puede hacer mejor, y no sentía una satisfacción. En el proceso, en la madurez uno tiene que llamarse a capítulo y entender que eso que hizo es lo que está y hay que defender.
“Tienes que analizarlo de una manera sana, no autoflagelándote tanto, porque uno como artista se hace daño y hay que aprender a no estar completamente complacido, pero sí buscar satisfacción con lo que has hecho, en lo que has logrado. He aprendido a defenderlo, aceptarlo, para no hacerme tanto daño”.
¿Cuánto ayuda o no esto a mejorar como profesional?
“Ayuda mucho, porque cada trabajo que sale, por muy pequeñito que sea, me gusta verlo, lo observo como una tercera persona, desde afuera, para entender a esa actriz y cómo se puede hacer mejor, y qué salió mal.
“Es muy bueno poder verse sin ser cruel, enfocado en buscar qué puede hacer mejor. También analizarse físicamente, saber qué ángulos del rostro pueden expresar más, cuáles no favorecen, porque trabajamos con la imagen y tenemos que estar pendientes a ella y cuidarla”.
A propósito de la crítica que los actores realizan a sus trabajos una vez son estrenados en pantalla, confiesa que es muy autocrítica, porque se conoce mucho y siente, como la mayoría de los profesionales de dicha carrera, que pudo hacerlo mejor.
“Soy muy autocrítica no por cuestión de ego, y creo que esto es muy importante en el mundo de la actuación, hay un ego que siempre nos ciega de querer hacer las cosas perfectas, eso no existe, en la imperfección es donde está lo hermoso.
“Me ubico en cómo tal escena puede llegar y transmitir al espectador, lo que tiene que llegar a él es lo importante, porque para el público trabajamos, para hacerlo pensar, transformarlo, y si no lo logro en alguna escena me choca, porque siento que no estoy llegando como debiera y que se pudo haber hecho de otra forma para calar un poco más profundo”.
¿Cuál resulta una experiencia que no olvidará durante su carrera?
“Me levanté un día por la mañana cuando ya se había hecho el casting de la película de “Insumisas” de Fernando Pérez, se había dado respuesta de quién iba a ser la actriz y pasó como un mes. De la nada, casi la película se iba a grabar, y me llama a mi móvil el propio Fernando Pérez para darme la noticia de que era yo el personaje.
“Fue algo que jamás esperé, estaba acabada de levantar y no entendía nada. Me marcará para siempre, porque resultó una lección, lo que está para tu vida te va a perseguir de una manera o de otra. Además de hacerme feliz profesionalmente, era una deuda que tenía con mi padre que antes de fallecer, un año antes de yo trabajar con Fernando, estábamos viendo una película y le dije que iba a trabajar con ese director y me dijo ‘claro que sí’”.
El casting de la película se realizó próximo al Día de los Padres y Yeny había hecho la promesa de que interpretaría un papel en ella, sin embargo, al inicio no quedó seleccionada y emocionalmente le afectó. El destino quiso que la actriz que iba a dar vida al papel quedara embarazada y entonces todo se cumpliría tal cual lo imaginado.
¿Qué personaje quisiera interpretar que aún no hace?
“Estoy enfocada en poder hacer un personaje autobiográfico, por supuesto que tenga una historia, que haya existido, poder tener la bendición, la oportunidad de poder contarla con todo el amor y el respeto, pero de alguien que haya hecho historia, que haya dejado leyenda. También algo musical que requiera de mí todos los dotes, saber bailar, cantar a lo grande, algo de cine musical”.
Proyectos actuales en la carrera de Yeny Soria…
“Para el año que viene estará al aire la novela “Sábados de gloria” de la directora Tamara Castellanos, con un personaje negativo llamado Liliana. Está la película de Arturo Santana que terminamos de rodar este año “Cinco historias de amor y un bolerón desesperado”, con él estoy trabajando por tercera vez en el cine, y un cortometraje, “Mimí”, de Luis Jorge Mujía que está en proyecto para poder rodarlo”.
Sobre la mayor enseñanza que le ha dejado la actuación para la vida en general, la actriz cubana Yeny Soria señala: “Lo que me ha dejado y me deja siempre la actuación es la comprensión en su máximo esplendor, ya que cada personaje que a una le llega como actriz para interpretar te obliga a comprenderlo, así sea el mayor asesino o dictador.
“Entender que en la vida los seres humanos tenemos una diversidad muy amplia, que cada persona es de una manera, pues todo tiene un porqué, la actuación está en conexión con la psicología. Mi carrera me ha ayudado a comprender a la humanidad, me ha enseñado detrás de eso a aprender a perdonar, a aceptar. La carrera de uno siempre está llena de enseñanza, pero creo que esto es lo más lindo que me llevo de la actuación”.

Brenda González Betancourt, graduada de Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Matanzas y apasionada de la cultura. Ha colaborado con otros medios vinculados al arte y sus manifestaciones.




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