Faustino Pérez: “la creencia y el disfrute, ya sea ante las cámaras o en el escenario, son fundamentales para lograr un resultado orgánico”
Faustino Pérez: “la creencia y el disfrute, ya sea ante las cámaras o en el escenario, son fundamentales para lograr un resultado orgánico”

Faustino Pérez: “la creencia y el disfrute, ya sea ante las cámaras o en el escenario, son fundamentales para lograr un resultado orgánico”

Por: Marcela García Olivera

Hace unos 20 años, conozco a este formidable actor, con el que he tenido el privilegio de compartir escena en numerosas ocasiones dentro de la Compañía Hubert de Blanck, a la cual ambos pertenecemos. Poder contar con su talento en escena es un placer que disfrutan los espectadores y todos los actores que han tenido esa dicha. Tanto en la comedia, que domina con especial goce, como en la tragedia donde puede ser escalofriante, Faustino Pérez desborda talento por los poros. También se ha desempeñado como director de la escena con maravillosos resultados. Esta charla breve ha sido todo un regalo para mí.

¿Cómo llega tu motivación para estudiar actuación?

Bueno, te cuento que desde niño jugaba mucho con mis primos a las aventuras que veíamos a las siete, espacio que lamentablemente no existe ya en la televisión. Después, una amiga que hacía teatro aficionado me convocó a participar e hicimos una representación, que te juro no recuerdo ni un texto siquiera; y ese fue mi primer enfrentamiento con un público real, porque el anterior era mi mamá, mi abuela y mi tía, pero era un público más adorable, así que por ahí empezó el bichito. A raíz de aquella presentación, comencé a estar más informado y me enteré de la convocatoria para estudiar en la Escuela Nacional de Teatro, que por aquel entonces como solo se estudiaba en La Habana, iban haciendo exámenes de captación por todo el país. Yo estaba en la secundaria y recuerdo que fui acompañando a alguien, pero decidí presentarme, luego también quería música, pero eso estaba lleno de muchachos, y finalmente solo pasé a la prueba de teatro. En los exámenes hice todo lo que me pidieron, pero no te enterabas de los resultados en ese momento; pasó el tiempo y hasta me olvidé de eso. Entonces un día me llamaron a la dirección y te confieso que me asusté un poco, porque no recordaba ninguna travesura que hubiera hecho, por esos días, para ser requerido. La sorpresa fue que de todos los muchachos que se habían presentado en Camagüey, y mira que fueron gente, yo estaba entre los cinco que estaban aprobados. Yo no conocía nada de La Habana, pero estaba decidido a venir y así lo hice. Luego me enteré que el profesor que había realizado las pruebas fue expulsado por no tener la calidad suficiente como maestro, lo que me hizo dudar de mi aprobado, pero te cuento que de los muchachos que fuimos, solo me gradué yo.

¿Qué directores o pedagogos atesoras en la memoria como tus grandes maestros, y por qué?

Realmente, el primer maestro, al que le debo mi primer aprendizaje de la actuación, fue un gran pedagogo de varias generaciones de actores en la Escuela Nacional de Teatro, te hablo de Juan Arce. Después, a lo largo de la formación profesional, pasé por la mano de otros grandes maestros con los que aprendí y profundicé aún más en la técnica de la actuación. Helmo Hernández, el querido Piri como le decíamos, me inculcó una férrea disciplina en el proceso de ensayo y el respeto por la profesión. Orietta Medina, con la que he trabajado en varios montajes, también ha sido una muy positiva influencia en mi carrera como actor, por su profundo conocimiento del teatro, que transmite de manera natural con honesto amor por la labor que realiza como directora y formadora. Y a Berta Martínez, esa gran actriz devenida en excepcional directora, con un amplio conocimiento del arte escénico, que dominaba el lenguaje de las luces, la escenografía, y el vestuario. De la cual aprendí a desarrollar un pormenorizado análisis del texto dramático, y a construir el camino preciso del personaje en toda su ambigüedad. Por su gran pasión por la enseñanza siempre le estaré agradecido, ella era maestra de maestras.

¿Qué te motiva más dentro de un montaje teatral?

El trabajo en colectivo es muy apasionante. Pero en lo personal, me motiva ese proceso creativo de elaborar un personaje en sus disímiles caminos por el andar del texto dramático, desentrañar sus dudas, sus misterios, y luego ya en los ensayos poder poner en práctica esos conocimientos que, a lo largo del trabajo de mesa, he ido descubriendo. Buscar y encontrar en la escena la verdad del personaje, es mi mayor disfrute.

Fausto, te has desempeñado con una distinguida presencia en el teatro y la televisión, ¿cómo has compenetrado con cada medio, logrando interpretaciones tan convincentes, sinceras y de una técnica impecable?

Cada espacio de interpretación tiene caminos muy propios, con disímiles intensidades y dinámicas particulares, que el actor debe comprender y aprovechar en su proceso creativo. Pero podría decirte que, aunque los lenguajes estéticos varían, al igual que varían las vías para llegar a ese resultado, que posteriormente el público recibirá; la creencia y el disfrute, ya sea ante las cámaras o en el escenario, son fundamentales para lograr un resultado orgánico.

Ahora podría inferirse esta pregunta de la anterior. ¿Asumes ese proceso creativo con el mismo sistema de estudio e investigación para ambos espacios?

Para mí es el mismo sistema, siempre tomando en cuenta los objetivos precisos para cada espacio de representación. Justamente creo que tener una metodología propia como resultado de los años de experiencias y los directores con los que he trabajado, me permite seguirme enriqueciendo y tomando riesgos con nuevos personajes.

¿En estos tiempos difíciles, cómo consigues estar activo y creando personajes de tan diversa y compleja envergadura, en diferentes proyectos teatrales?

Sea cual fueren los tiempos difíciles, el artista tiene el deber de asumir su responsabilidad estética ante la sociedad, y resumo con esta frase de José Martí: «El Arte ha de ser siempre para valer y prevalecer el reflejo de la época en que se produce.»

¿Te tomó por sorpresa el reconocimiento especial de nuestra página a tu labor artística?

Sí, realmente me sorprendió y gratificó el saber que consideran mi trabajo. Pero sobre todo quiero agradecer a la página por la importante labor que realizan, por visibilizar, promocionar y acercar nuestra labor al público.

Marcela García Olivera, actriz y directora cubana. Formada en la Escuela Nacional de Arte y en el Instituto Superior de Arte, su influencia va más allá de los escenarios. Además de su destacada labor en la Compañía Teatral Hubert de Blanck, donde ha dado vida a diversos personajes en obras de renombre, Marcela también comparte su conocimiento como profesora en el Instituto Superior de Arte.


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