Embárcate en un viaje por el teatro cubano con esta entrevista exclusiva con Yanier Palmero, destacado director, actor y profesor del Instituto Superior de Arte (ISA). Desde las aulas del ISA hasta el escenario de Teatro «El Público», Palmero comparte los secretos detrás de su último espectáculo, una sorprendente fusión de la comedia silente de Buster Keaton con la poesía de Federico García Lorca. Adéntrate en la creatividad y pasión de Yanier Palmero, revelando los entresijos de la interpretación y dirección teatral.
¿Cómo y por qué nace la idea de este espectáculo?
Este espectáculo nace en las aulas del Instituto Superior de Arte (ISA) como propuesta de examen de grado de tres estudiantes. En ese momento se ensayaba “La zapatera prodigiosa” en Teatro “El Público” bajo la dirección del Maestro Carlos Díaz, y como parte del elenco estaba en mis manos un libro de Lorca que, además de la Zapatera, incluía piezas cortas entre ellas “El paseo de Buster Keaton”. Lo releí y, como siempre me había gustado este texto, se lo propuse a mis alumnos. Este espectáculo surge de dos necesidades fundamentales: una de carácter práctico y otra de índole poética. En el proceso de aprendizaje de este grupo de jóvenes actores en el ISA, me faltaba que descubrieran la poesía. El programa del instituto ofrece los rudimentos básicos para que los estudiantes puedan, en su vida profesional, desarrollarse en cualquiera de los estilos o estéticas de diferentes grupos, siempre con la base Stanislavkiana, pero en este caso, la práctica fue interrumpida por la pandemia del Covid-19. Pensando como un educador, me pareció excelente este texto donde mis estudiantes podían acercarse: a la comedia silente, al surrealismo, a la pintura, al cine, a la música cubana y a esos dos grandes del arte, Keaton y Lorca. El proceso educativo no termina en las aulas y es un lujo para mí, en este caso como director y profesor, extender el aula hacia el teatro profesional, dándoles sobre las tablas las últimas notas como su profesor y saldando la práctica de la que nos privó la Covid.



¿Crees que el público presente está necesitado de este tipo de conexión poética, como ha respondido hasta el momento?
Pienso que estamos necesitados de la poesía, ¡y quien mejor que Lorca! En este mundo donde cada vez más tiende a lo vano, a lo fácil, a lo sexual, ofrecer una mirada donde el espectador tenga que pensar, dejarse llevar por las sensaciones o la sensualidad, es una buena apuesta. Siento que el público ha respondido bien, aunque la historia que se cuenta no es lineal y no hay unidad de tiempo y espacio, las personas salen de la sala alegres. Los más jóvenes descubren a Keaton por primera vez, o escuchan la música de José María Vitier, para mí eso es lo más importante.
Cuéntanos un poco del proceso de trabajo. En un proyecto como este era de esperar verte en escena. ¿Disfrutas más dirigir?
En el proceso partimos de hacer un trabajo de mesa sobre la comedia silente y especialmente en la figura Buster Keaton y en la obra poética de Federico García Lorca. Sin dejar de pasar por alto el surrealismo en la pintura y centrándonos, por supuesto, en Dalí. Hicimos un estudio de búsqueda histórica de cuando Keaton y Lorca estuvieron en Cuba, a quienes conocieron, qué hicieron, etc. De este estudio descubrimos que Keaton se había reunido con Ernesto Lecuona, de ahí que eligiéramos “La Comparsa” para uno de los poemas que utilizamos en la puesta. Acumulamos de todo: coreografías, cortos, música, cadenas de movimientos, imágenes. De toda esta investigación fuimos armando, desbastando, moldeando… como unos escultores… el espectáculo.
Disfruto de hacer teatro, dirigir o actuar para mí andan juntas, cuando me toca el rol de una u otra lo asumo como igual, porque siento que el teatro es de artesanos y al final todo esfuerzo se debe al público. ¡Ahora estoy en el rol de director… pero créeme que me dan ganas de subirme a escena!
¿Te has propuesto desempeñar estos diversos roles, de actor, maestro y director? ¿O es algo que ha sucedido con los años y con la dinámica propia de Teatro “El Público”?
No, no me lo he propuesto, una cosa trajo la otra. Cuando entré a estudiar en el ISA, ya era graduado de Actuación en la Escuela Nacional de Arte (ENA) y comencé a impartir clases de Acrobacia Escénica en la ENA como prestación de servicio. Al graduarme seguí dando clases y comencé a trabajar en “El Público”. Cada nuevo año egresados integraban las filas de la compañía y de alguna manera seguía siendo el profe de acrobacia, luego el profe de actuación. Como profe de actuación, uno también piensa en el montaje de una escena, no solo de interpretarla, después piensas en dos escenas, en cómo montar entradas y salidas de varios ejercicios, luego en un acto y cuando vienes a ver, ya estás montando una obra. Así que sin dejar de dar clases o actuar, un día me vi como director frente a un teatro. Ya en algunas ocasiones había hecho asistencia de dirección, codirección o casi jefe de escena. Todas con “Teatro El Público” donde pertenezco y con mi maestro Carlos de quien he aprendido mucho, no solo de asumir la responsabilidad de un espectáculo sino de una manera de vida.
Cursé el Máster en Dirección Escénica impartido en el ISA y aquí me encuentro: actor, profesor y director, casi sin proponérmelo y recordando que todo empezó jugando y divirtiéndome.
Marcela García Olivera, actriz y directora cubana. Formada en la Escuela Nacional de Arte y en el Instituto Superior de Arte, su influencia va más allá de los escenarios. Además de su destacada labor en la Compañía Teatral Hubert de Blanck, donde ha dado vida a diversos personajes en obras de renombre, Marcela también comparte su conocimiento como profesora en el Instituto Superior de Arte. Ahora, al unirse a nuestro equipo en CubaActores, su perspectiva actoral aportará una visión única y novedosa. Con su estilo natural y empático, cautivará a la audiencia y ofrecerá una lectura enriquecedora, especialmente para los amantes de la actuación.




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