Ray Cruz: “El teatro, siempre el teatro”
Ray Cruz: “El teatro, siempre el teatro”

Ray Cruz: “El teatro, siempre el teatro”

Ray Cruz es uno de los más talentosos actores de su generación. Su innata capacidad actoral lo hace sobresalir en cualquier papel que interprete, sin dudas Ray es un artista completo.  

Comenzó su carrera en el teatro con Tony Díaz en Mefisto Teatro. En el escenario ha participado en destacadas obras, incluyendo «Muerte en el bosque», «Escándalo en la Trapa», «Tren hacia la dicha», «Los siete contra Tebas», «Cabaret», «Sueño de una noche de verano», «Chicago» y «Plácido». Quienes hemos tenido la oportunidad de verlo actuar en teatro, hemos podido apreciar la naturalidad con que encarna todos sus personajes.

En televisión, ha participado en la destacada telenovela «Latidos compartidos», en «LCB, la otra guerra», en «Adrenalina 360», «Teorema», «Pensando en 3D» y en el aplaudido programa cómico «Al habla con los muertos». Es inolvidable su papel en “Entrega”, como ese maestro que todos hubiésemos querido tener. 

En el cine, ha actuado en el corto «Nitrox», y en aclamados largometrajes como «José Martí, el ojo del canario», «Madrigal», «Inocencia» y «Las trampas».

Su participación en “El derecho de soñar” ha sido la oportunidad ideal -o nuestra excusa- para conversar con Ray sobre su trayectoria artística, su vida y claro está, sobre este nuevo personaje.

¿Prefieres actuar en cine, televisión o teatro, y por qué?

Creo que cada medio tiene su encanto, pero yo siempre me voy a quedar con el teatro. ¿Por qué? Es esa magia de saber que empiezas y que ya no hay vuelta atrás. La televisión se corta y se repite en el cine igual, pero esa adrenalina que genera el teatro, saber que empiezas un espectáculo y que en una hora o dos horas no puedes parar, y que pase lo que pase tienes que resolverlo, eso crea en mí una adrenalina que no cambio por nada. Y el aplauso final también es fundamental. El teatro, siempre el teatro.

¿Cómo describirías con una palabra lo que cada medio (cine, teatro y televisión) representa para ti como actor?

El teatro es todo, es la base de todo lo que he hecho. La televisión representa la popularidad. En cuanto al cine, para mí es sinónimo de oportunidad. Aunque he trabajado en este medio, siento que aún no he tenido la posibilidad de formar parte de una producción que pueda considerar como «mi película». Me falta esa oportunidad.

¿Cómo te preparas para interpretar tus diferentes personajes? ¿Cuál es tu proceso?

Creo que cada proceso es único e irrepetible. Yo no dejo de estudiar, y cuando tengo un nuevo personaje, trato de buscar mucha información. Desde relacionarme con personas que se asemejen al papel que interpreto, hasta poner un tono de llamada y fotos en mi móvil que me recuerden al personaje. Todo tiene que llevarme a lo que voy a interpretar. Si es un asesino, veo todos los documentales sobre el tema; si es una persona religiosa, estudio la religión específica y trato de involucrarme bastante.

Soy un actor que disfruta mucho de ese proceso de cómo llegar al personaje. Después, cuando estás empapado de todo, el resultado sale solo. No tienes que imponerte nada. Estudio así, viendo muchos documentales y películas, ya que creo que todo está inventado y lo que uno hace es apropiarse de cosas que ya existen. Pero, por supuesto, lo hago a mi manera. También busco referentes importantes en dependencia de los personajes.

¿Nos podrías describir un día típico en tu vida?

Un día típico en mi vida es muy sencillo, al menos para mí que ya estoy adaptado. Nada más levantarme, en mi móvil tengo una agenda con las cosas que tengo en el día. Me tomo una taza de café y me voy a ensayar al teatro. Luego, sigo con los compromisos, puede ser un evento, que generalmente tiene que ver con la misma obra, o una entrevista. A veces tengo alguna filmación de algo corto, ya que cuando estoy haciendo teatro, intento no hacer proyectos grandes de televisión, aunque casi siempre estoy grabando algo paralelo.

Así es mi día, siempre estoy de un sitio a otro. Para mí, el tiempo es oro, por lo que trato de planificarme bien. Eso sí, todo el rato estoy corriendo.

¿Cuál ha sido tu personaje más complicado de encarnar hasta el momento y por qué?

Recientemente, acabo de interpretar para la tercera temporada de “Calendario” a un personaje que es un religioso. Creo que hasta el momento, ha sido el más complicado debido a la gran distancia que tiene de mí, ya que está demasiado lejano a lo que puedo ser yo en algún momento de mi vida. Todos los puntos en común que creía que podíamos tener, no los teníamos. Hasta en la manera de hablar, yo soy muy inquieto, y Magda González Grau, la directora de Calendario, me dijo: «Ray, esto es por otro lado». Y yo también quería distanciarlo de mí.

Desde la imagen hasta lo que se va a ver en la televisión cuando salga la tercera temporada de “Calendario”, van a notar la diferencia con todo lo que he hecho anteriormente. Pero pasé trabajo. Magda también me exigía decir la letra «tal cual», y es un personaje que hablaba con versículos y citas bíblicas. No podía cambiar una palabra. No fue fácil, pero creo que el resultado puede ser interesante. Estoy muy complacido, al menos con lo que vi cuando estábamos rodando, y hasta ahora, creo que es uno de los papeles más complejos que he interpretado.

¿Cuáles son tus principales referencias o influencias en la actuación? ¿Actores o directores que te hayan inspirado?

De Cuba, siempre me ha gustado mucho Luis Alberto García. Lo he estudiado muchísimo. En los últimos tiempos, he seguido la carrera de Joaquín Phoenix, que es un actor increíble. Además de su personaje del Joker, que estuvo genial, hay una película de él que me encanta llamada «Her», y la estudio todo el tiempo.

También tengo una película de cabecera que veo cada pocos meses, y es «El Padrino». Es una cinta a la que vuelvo constantemente.

Siempre he estudiado a Daniel Day-Lewis, me parece impresionante por el nivel de detalle al que llega. He visto muchas veces sus películas y me fascina lo que hace. Tiene unas cualidades histriónicas impresionantes y estudia mucho. Creo que eso lo tenemos en común. Siempre he pensado que el estudio ha hecho que él haya logrado todo lo que tiene: sus 3 Oscars y muchísimas nominaciones, lo cual es algo extraordinario. Cuando ves sus trabajos, te das cuenta de que es un actor que está loco por lo que hace y se le nota su pasión. Siempre lo he seguido, pues creo que yo, a la hora de actuar, voy por ese camino.

¿Nos recomiendas una película?

La película «Her» es magnífica. Habla de la soledad y de todo lo que está pasando ahora con internet, que es tan complicado. Estamos más conectados que nunca, pero a la vez muy aislados. Las redes sociales vinieron a transformarnos para bien, pero también para mal, y «Her» habla de eso. Ese año que salió la película, si mal no recuerdo, ganó el Oscar a mejor guion. Se adelantó a su tiempo y siempre la recomiendo.

¿Te resulta más fácil actuar en comedia o en drama? ¿Crees que la comedia tiene sus propias reglas y técnicas actorales específicas? ¿Cuáles?

Tengo el mismo respeto por la comedia y el drama. Creo que cada uno tiene su lenguaje. Es muy complicado hacer comedia, especialmente en un país como el nuestro, donde las personas son muy versátiles a la hora de consumir el humor y todo el mundo se ríe de lo que le parece. No hay un código establecido. Creo que lo fundamental es tomar las cosas con la mayor seriedad posible, y eso hará que triunfes. Me gusta el humor desde el respeto.

Personalmente, aunque lo respeto muchísimo, no podría pararme en un escenario a hacer chistes o un show humorístico. No creo que pueda hacerlo. No me siento preparado. Lo puedo hacer a través de un personaje.

El drama, al igual que el humor, hay que tomárselo en serio. Y en ambos casos, lo digo una vez más, es fundamental estudiar. Hay que saber de qué se habla. Cuando hay un actor que, por muy talentoso que sea, no estudió, se nota, le falta algo en la mirada. Hay un vacío. Cuando el actor está pleno de estudio, preparación física, y está como pez en el agua, también se aprecia. Cada género, con sus especificidades, debe hacerse desde la seriedad y el compromiso.

Has trabajado en varias producciones con Yaremis Pérez. ¿Cómo ha sido tu experiencia trabajando con ella? ¿Crees que trabajar con alguien con quien tienes una buena relación fuera del set se traduce en una mejor actuación en pantalla?

Yaremis es una actriz a la que quiero, admiro y respeto mucho. Hace un rato estaba viéndola en la novela y pensaba «qué buena actriz es». Me sabe mal porque considero que la llaman poco, o la han llamado poco, sobre todo en los últimos tiempos. Es una actriz que, con el talento que tiene, está totalmente subvalorada y no entiendo por qué, ya que es buena, talentosa, bonita, inteligente y preparada.

Trabajar con Yaremis es una bendición, pues sé que la voy a pasar bien, sobre todo porque nos llevamos muy bien en la vida y eso se nota en pantalla. Creo que eso tiene que ver, en primera instancia, con el respeto y la admiración mutua que nos tenemos como actores.

Siempre me dicen en la calle «¿Dónde dejaste a Yaremis o dónde dejaste a La Guajira?» y sé que a ella le pasa exactamente lo mismo. Hay una conexión con el público que creo que es fundamental. Yo la paso muy bien con ella, la respeto muchísimo y la admiro más. Somos muy parecidos en cuanto al estudio. Ella «pasa» las escenas diez veces y yo quiero «pasar» quince, y al final las repasamos veinte veces. En el set, todo fluye de manera muy natural y nos conocemos demasiado bien, de mirarnos ya sabemos lo que falta. Es impresionante.

En «Pensando en 3D», el programa que hacemos juntos, ahora tenemos pullover, pero antes, cuando teníamos que ir con nuestra ropa, yo llegaba vestido de azul y Yaremis estaba vestida de azul. Yo me vestía de rojo y ella igual. Y nunca nos llamábamos para ponernos de acuerdo. Estamos conectados y esa vibra, por supuesto, se nota en pantalla y se logra porque nos llevamos bien.

Desde tus inicios en el teatro la música te ha inspirado e influenciado en tu carrera como actor, ¿y la actuación te ha inspirado de alguna manera como músico? ¿Se han nutrido mutuamente estos dos talentos en ti?

La música es algo que me fascina, aunque no le dedico tanto tiempo como a la actuación. Soy un melómano y me inspira mucho. Dependiendo de la música que escucho, creo los personajes que interpreto en el teatro, y la banda sonora que elijo es fundamental para la obra en la que estoy trabajando.

Para mí, la música y la actuación están entrelazadas. No puede existir una sin la otra. La actuación es algo que me apasiona demasiado, pero con la música me siento libre. En ella hay una autonomía que a veces en la actuación no está presente, ya que tienes directores y personas que te dicen lo que debes hacer. Sin embargo, al hacer música, siento que hay un nivel de libertad mucho mayor.

Desde hace muchísimos años, tengo ambas pasiones en mi vida. Aunque en un principio me gustaba mucho más la música, ahora no cambiaría la actuación por nada en el mundo.

¿Hay algún papel en especial te gustaría interpretar?

Siempre lo digo, me gustan los personajes raros. Me llama la atención que tengan conflictos. Si, por ejemplo, estoy interpretando a un antagonista, siempre trato de buscarle la parte positiva y viceversa, intento encontrar el equilibrio, las luces y sombras. Lo converso con los directores y les digo: «Este personaje es bueno (o malo), pero hay algo ahí que no está bien, hay que matizarlo un poco».

Recuerdo cuando hicimos la novela «Entrega». Mi personaje tenía una mujer y en un momento la traicionaba con otra. Llegó un capítulo donde estaba relacionado con tres mujeres y era el protagonista de una novela, eso no se había visto antes. Siempre el protagonista es bueno, pero yo le dije a Alberto Luberta, el director de la novela: «Tenemos que defender esto porque el personaje es buen profesor, buen hijo, está bien en todo, pero como en la vida, tiene que tener algo malo porque es humano. Es necesario que tenga sus conflictos. Él tiene tres mujeres, que las tenga, ya después define cuál es el amor de su vida». Siempre me gusta «empañar» los personajes, que no sean planos y que tengan dimensiones.

¿Qué te aportó interpretar tu personaje en «El derecho de soñar»? ¿Nos comentas un poco sobre él?

En «El derecho a soñar», yo estoy en los primeros siete capítulos como Gaspar de Santa Elisa, y después en los cincuenta y tres restantes, que es la actualidad, interpreto a un personaje maravilloso llamado Igor.

Gaspar existió, fue real, por lo que tuve que investigar para conocer sus características, ya que le decían «el brujo de la radio» y era conocido por predecir muchas cosas. Tenía ese don que algunas personas poseen, independientemente de sus creencias.

En cuanto a Igor, aún no ha aparecido en la serie, pero pronto lo verán. Es un gran personaje con sus luces y sombras, que construimos desde cero, incluyendo su imagen, ya que queríamos que luciera bien. Es un actor de radio importante, como la estrella de la radio cubana actual, y tiene una parte un poco «rara», por decirlo de alguna manera. No puedo adelantar mucho más.

¿Cómo fue el proceso de grabación?

El proceso de grabación de la novela fue complicado, especialmente en la parte de la época, ya que en la televisión cubana no se había hecho un proyecto así a gran escala desde hace mucho tiempo. Esto se debe a que las producciones de este tipo exigen más recursos, y la situación económica del país repercute en todo, incluyendo la industria audiovisual.

Sin embargo, dentro de este reto, fue maravilloso contar con directores como Alberto Luberta y Ernesto Fiallo, quienes tenían muy claro lo que estaban haciendo y lo que querían lograr. Esto nos dio mucha confianza a los actores. Además, «El derecho a soñar» cuenta con un elenco bastante fuerte e interesante, lo cual es muy importante a la hora de hacer una producción de este tipo.

¿Crees que la radio es un medio subvalorado en la actualidad? ¿Hay alguna enseñanza que la audiencia pueda extraer de la telenovela «El derecho de soñar» sobre la importancia de la radio y su impacto en la sociedad?

Creo que la radio es un medio totalmente subvalorado, a pesar de que ha acompañado a generaciones y generaciones de personas. He tenido la posibilidad de viajar y sé que en muchos países se consume bastante radio, cosa que desafortunadamente en Cuba se está perdiendo y no es algo nuevo, ha estado sucediendo desde hace años.

Recuerdo que cuando estaba muy enganchado a la radio, sobre todo programas como «Alegrías de Sobremesa», eran espectaculares. Es un medio muy interesante.

Me gusta que con «El derecho a soñar», aunque solo llevemos pocos capítulos, ya las personas digan: «Es la novela de la radio». Este ha sido un proyecto muy bonito que intenta rescatar y defender un poco este medio. En la radio hay mucho talento, desde los actores hasta el equipo técnico, que hacen tanto con tan poco. Creo que nosotros podemos hacer un llamado de conciencia, mostrando cómo se hace y lo que pasa dentro de una emisora. La novela va a explotar mucho eso.

¿Nos podrías contar alguna anécdota interesante del rodaje de la telenovela «El derecho de soñar»?

Más que anécdotas, me quedo con la oportunidad de haber trabajado con actores muy talentosos. Ver trabajar y compartir escena con Jorge Martínez, a quien admiro, respeto y quiero muchísimo, fue genial.

Trabajar con Rubén Breña, un tremendo actor que falleció durante el rodaje de la novela, fue una experiencia que se queda conmigo y por la que estoy agradecido. Me llevo eso: aquellos días maravillosos en los que tuve la oportunidad de compartir escenas, algunas muy fuertes, con ellos.

¿Nos podrías dar algún adelanto sobre algún proyecto en el que estés trabajando actualmente o que esté en camino?

Ahora mismo estoy montando una obra llamada «Fátima y el parque de la fraternidad», escrita por Miguel Barnet, en la que dirijo junto a mi esposa Claudia Zaldívar. Hace un año participé como actor en este proyecto bajo la dirección de Ulyk Anello y me fascinó, así que decidí hacer mi propia puesta en escena que estreno muy pronto. Prácticamente ya tenemos todo listo: habrá nueva escenografía, música y vestuario. Estamos muy contentos, como te dije antes, volver al teatro me apasiona y nunca lo voy a dejar.

Además, me tranquiliza el hecho de que no tengo otros grandes proyectos paralelos en este momento, por lo que puedo enfocarme mejor. Ya finalicé la grabación de «El derecho de soñar» de la tercera temporada de «Calendario» y acabo de terminar la segunda temporada de «Al habla con los muertos». Aunque me han propuesto cosas, necesito hacer teatro en este momento.

Quiero dedicarme por completo a mi puesta en escena de «Fátima y el parque de la fraternidad» y llevarla por todo el país, ya que tengo mucho interés en que todos puedan verla. A la par, estaré haciendo otra obra llamada «Kilómetro Cero», que ha tenido muchísimo éxito y que dirige Liliana Lam. Las estaré haciendo en paralelo y nos iremos de gira con ambas, ya que formamos parte del mismo elenco. Ahora mismo estoy muy centrado en hacer realidad este proyecto, es algo que me tiene casi sin dormir. Así que sí, hay teatro en camino.

Fotos: RRSS Ray Cruz


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