Por Brenda González Betancourt
El 2014 constituyó un buen año para el cine cubano. Los realizadores rodaron varios filmes y los estrenos no se hicieron esperar. Precisamente a finales de agosto vio la luz la película “Regreso a Ítaca”, dirigida por Laurent Cantet y que toma como referencia el libro del escritor Leonardo Padura “La novela de mi vida” para atraparlo en la cinematografía.

La producción resulta un drama/comedia de hora y media de duración en el que los temas como la emigración, la nostalgia y la amistad representan el hilo conductor de la historia. Amadeo ha regresado a La Habana después de 16 años exiliado en Madrid, España, y a su llegada se reúne con viejos amigos, donde una azotea y una puesta de Sol sirven de escenario para las remembranzas.
El tiempo ha pasado sin discusión para él, Aldo, Tania, Rafa y Eddy. Sus edades oscilan por los cincuenta años y, en medio de la alegría de volver a juntarse, los reproches y enfoques sobre política, el cómo ha marcado a cada uno la vida y sus peripecias, hacen que, al igual que cae el sol y llega la noche, la conversación se torne menor en regocijo.
La crítica llegó a considerar las actuaciones tan buenas que las describieron como una especie de cámara oculta donde no parece tratarse de un guion fílmico, sino de una plática fluida entre colegas de los años. De un elenco que cuenta con la presencia de Néstor Jiménez, Jorge Perugorría, Isabel Santos, Pedro Julio Díaz y Fernando Hechavarría, no podía esperarse menos.
Como otras figuras de la actuación en Cuba que se sumaron a “Regreso a Ítaca” estuvieron Rone Luis Reinoso, Andrea Doimeadiós, Carmen Solar y Pedro Díaz. La narración, después de diez años de su estreno, se ajusta en varios aspectos a la realidad cubana de estos tiempos.
Brenda González Betancourt, graduada de Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Matanzas y apasionada de la cultura. Ha colaborado con otros medios vinculados al arte y sus manifestaciones.




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