Porque es un acto vivo, único e irrepetible; es un encuentro íntimo con el arte de pensar, sentir y expresar. Porque los actores, durante muchos meses, bordamos minuciosamente esa prenda para ti, y eres libre de hacerla tuya. Te regalamos muchas confesiones; te regalamos el poder de disfrutar de seres libres que se exponen ante ti, sin miedo; y eso inspira. La sala de teatro es un espacio para traducir secretos, secretos esencialmente humanos, secretos de la sociedad en la que vives, secretos personales en los que te puedes ver reflejado y sanar. Sí, porque el arte cura las heridas, y estamos muy lastimados. Te esperamos cada noche, porque los teatristas tenemos las mismas necesidades que tú, y aun así, apostamos por los sueños. El teatro es un escudo de protección contra la mediocridad, la desidia, las mentiras y las miserias del alma. Ven al teatro a reír, a llorar, a estar acompañado y solo a la vez; ven a encontrar un nuevo sentido a la vida.
Ya sé que no hay transporte; conozco la tristeza de las calles vacías en la noche, pero si me esperas, nos vamos juntos, caminando o volando; ese boleto nadie nos lo puede quitar.









Marcela García Olivera, actriz y directora cubana. Formada en la Escuela Nacional de Arte y en el Instituto Superior de Arte, su influencia va más allá de los escenarios. Además de su destacada labor en la Compañía Teatral Hubert de Blanck, donde ha dado vida a diversos personajes en obras de renombre, Marcela también comparte su conocimiento como profesora en el Instituto Superior de Arte




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