¿Opinas o atacas? El lado oscuro de las críticas
¿Opinas o atacas? El lado oscuro de las críticas

¿Opinas o atacas? El lado oscuro de las críticas

Las redes sociales, ese espacio donde todos nos convertimos en críticos de arte, expertos en estética y hasta analistas del comportamiento ajeno… sin tener mucha idea de lo que estamos diciendo. Y claro, no podía faltar el fenómeno Renacer, que ha dejado a la audiencia más dividida que un partido de béisbol entre La Habana y Santiago de Cuba. Y en medio de todo esto, ¿qué encontramos? Críticas por todos lados: algunas bien argumentadas y otras… bueno, mejor no profundizamos. Hemos visto comentarios en redes que incluso atacan el físico de algunos actores.

El derecho a la opinión es algo que todos tenemos, y por supuesto, sabemos que los actores, como parte de su trabajo, se exponen a nuestras observaciones (a veces, demasiado duras). Pero, ¿hasta dónde llega la crítica y cuándo estamos entrando en el terreno del ataque gratuito?

Que quede claro: la crítica constructiva está bien. Es válido no estar de acuerdo con cómo un personaje reacciona ante una situación, o pensar que una escena podría haber sido diferente. Eso incluso ayuda a que la telenovela tenga más visibilidad. Pero, ¿qué pasa cuando vamos más allá? Cuando no solo atacamos al personaje, sino que nos metemos en lo personal, como si fuéramos los jueces del tribunal de la vida ajena.

Claro, si alguien se expone al ojo público, como los actores, pues “hay que aceptar de todo”, ¿no? Como si eso viniera en el contrato de ser actor: “Tienes derecho a interpretar personajes, pero también a que te critiquen, incluso sobre tu físico o tu vida personal… y sonríe, que eres figura pública”. Es cierto que la crítica es bienvenida, pero… ¿y el respeto? Ese siempre debe estar en la ecuación. ¿Realmente alguien tiene derecho a decirte cómo vivir tu vida, cómo vestirte, o qué parte del cuerpo arreglarte, solo porque eres actor?

A veces olvidamos que la persona detrás de la pantalla también tiene derecho a no ser tratada como si fuera un personaje del que podemos opinar sin filtro. La crítica sobre el trabajo está bien, pero lo demás… no. Como dicen por ahí: un personaje no es una persona, y aunque ese rol nos haga pensar, emocionarnos, amarlo, odiarlo, etc., sigue siendo una representación.

Las redes sociales nos invitan a ser el tribunal de todo, pero quizás sería útil un botón que dijera “Respeto por los demás” antes de lanzar comentarios que, más que divertidos, solo aportan negatividad. Porque sí, todos tenemos derecho a opinar, pero eso no significa que nuestras opiniones tengan que ser un ataque innecesario a la dignidad de otro.

Así que la próxima vez que tengas una observación o juicio sobre algún actor o actriz, piénsalo dos veces. ¿Estás comentando sobre su trabajo o simplemente es una crítica porque no te agrada el personaje, o incluso la persona detrás de él? Tómate un momento para reflexionar: ¿estás contribuyendo con algo positivo o solo restando? Recuerda que, al final del día, detrás de cada rol hay una persona que se arriesga, se expone, pero, como todos, merece ser tratada con respeto. La crítica siempre será bienvenida cuando sea constructiva, pero cuando cruzamos la línea, dejamos de sumar y empezamos a dañar. Así que, antes de emitir esa opinión, pregúntate: ¿realmente hace falta? Y si no estás seguro, tal vez sea mejor guardarla… o eliminarla.


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