La actriz cubana Adela Legrá falleció el 2 de enero de 2026 en Santiago de Cuba, a los 86 años. La noticia fue confirmada por instituciones culturales y rápidamente recogida por distintos medios, que destacaron su relevancia dentro de la historia del cine cubano.
Nacida en Caimanera, en la actual provincia de Guantánamo, Adela Legrá llegó al cine sin formación académica como actriz. Su entrada al audiovisual se produjo a mediados de los años sesenta, cuando fue seleccionada por el director Humberto Solás, iniciando una trayectoria que quedaría ligada a algunos de los títulos más importantes del cine cubano.
Su nombre quedó definitivamente inscrito en la historia con Lucía, estrenada en 1968. En el tercer episodio del filme, Adela Legrá asumió un personaje central que rompió esquemas en la representación de la mujer negra en la pantalla. Aquella interpretación no solo marcó su carrera, sino que se convirtió en una referencia para varias generaciones y en uno de los momentos más recordados del cine nacional.
A lo largo de los años participó en películas significativas como Manuela, Rancheador, El brigadista, Polvo rojo, Miel para Oshún y Barrio Cuba, además de trabajos en televisión. Su filmografía no fue extensa, pero sí coherente, asociada casi siempre a proyectos de peso dentro del panorama cinematográfico cubano.
Adela Legrá fue reconocida por una forma de actuar contenida, directa y profundamente ligada a la realidad. Su presencia aportó veracidad y fuerza a personajes que hablaban desde lo cotidiano, sin artificios, y contribuyó a ampliar la mirada del cine cubano sobre su propia sociedad.
Con su fallecimiento, el cine cubano pierde a una de sus figuras más representativas. Su obra permanece como parte esencial de la memoria cultural del país y como testimonio de una etapa clave de su cinematografía.




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