Greter Valdés Llopiz, estudiante de Periodismo
La Tremenda Corte fue un programa humorístico radial y televisivo creado por el escritor español Cástor Vispo en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial. Este espacio se caracterizaba por reflejar el habla y la psicología popular cubana. La propuesta tenía como objetivo alegrar al pueblo y ayudarlo a olvidar, al menos por un rato, las dificultades de la época. La dirección y producción del programa estuvo inicialmente a cargo de Francisco Álvarez de Lara (Paco Lara) y, posteriormente, de Miguel Yao.
El programa comenzó sus transmisiones el 7 de enero de 1942 en la emisora radiofónica RHC-Cadena Azul, propiedad de Amado Trinidad Velazco desde 1941.
El elenco radial estaba integrado por Leopoldo Fernández, un talentoso comediante ya reconocido en espacios radiales y teatrales, quien interpretaba a José Candelario Tres Patines. A su lado, Aníbal de Mar, su inseparable compañero, daba vida al Tremendo Juez, con quien ya había trabajado anteriormente bajo la dirección de Vispo.
Dentro del elenco se encontraban se encontraban: Mimí Cal (Luz María Nananina), Adolfo Otero (Rudecindo Caldeiro y Escobiña), Miguel Ángel Herrera (el Secretario, «voz de joven»), Julito Díaz (el Secretario, «voz de viejo»). Además, participaron Erdwin Fernández («Simplicio Bobadilla y Comejaiba»), Wilfredo Fernández (Federico Perico Jovellanos y Campoflorido), Reynaldo Miravalles («Leoncio Garrotín y Rompecocos»), entre otros.
El elenco televisivo, por su parte, estuvo compuesto por Marco de Carlo («Patagonio Tucumán y Bandoneón»), Leopoldo Fernández Jr. («Polito Abril y Mayo»), Eny González («Ángela Toribia Mercado», principalmente), Luis Manuel Pelayo («Félix Amargo»), Delia Garda («Julieta Tacoronte», «Blanca Flor de la Montaña», «Asunción Cordero»), entre otros.
Los argumentos del programa giraban en torno a situaciones absurdas y livianas que terminaban en el Juzgado de La Tremenda Corte, cuya localización nunca fue especificada. Los casos solían surgir a raíz de algún robo, engaño o pillería cometido por José Candelario «Tres Patines», quien tenía como víctimas recurrentes a Rudecindo o a Nananina, quienes terminaban llevándolo ante el juez de dicha corte correccional.
El humor del programa se sustentaba en malentendidos provocados por Tres Patines, quien jugaba constantemente con el doble sentido de las palabras para su propio beneficio. Frecuentemente, y casi siempre por equivocación, el personaje terminaba delatándose a sí mismo, generando situaciones cómicas que mantuvieron la popularidad del espacio durante años.
A través de los años, La Tremenda Corte logró más que risas: se convirtió en un reflejo del ingenio cubano. Con personajes entrañables y situaciones cotidianas transformadas en comedia, el programa no solo marcó una época, sino que sigue vigente en la memoria popular.




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