Ana de Armas subió al escenario del Coliseo del Caesars Palace en Las Vegas con un trofeo en las manos y una anécdota en la punta de la lengua. Fue la noche del 3 de abril, durante la clausura de CinemaCon, la mayor convención de propietarios de salas de cine del mundo, donde recibió el premio de Estrella de Acción del Año de CinemaCon 2025, convirtiéndose en la primera mujer en conseguir esta distinción otorgada por el evento.
Frente a una sala repleta de profesionales de la industria, evocó un encuentro de hace diez años con Keanu Reeves, en tiempos en los que, recién llegada a Los Ángeles, aún batallaba con el idioma. “Cuando apenas hablaba inglés”, dijo. No era la primera vez que cruzaban caminos: ya habían compartido escenas en películas como Knock Knock (2015) y Exposed (2016), una relación profesional que ahora se extiende con Ballerina, el spin-off del universo John Wick que llegará a los cines de Estados Unidos el 6 de junio.




El reconocimiento llega en un momento estratégico para De Armas. La actriz se encuentra inmersa en la promoción de Ballerina, una producción dirigida por Len Wiseman donde la exigencia física ha sido esencial.
El tráiler del filme, revelado el 19 de marzo, ya ha adelantado una propuesta cargada de tensión, coreografías elaboradas y personajes reconocibles. Además de De Armas y Reeves, figuran en el elenco Lance Reddick, Ian McShane y Anjelica Huston, rostros bien conocidos por los seguidores de la saga.
Pero Ballerina es solo una parte de la ecuación. 2025 se perfila como un año de contrastes para la actriz cubano-española, con un calendario que también incluye Eden, drama existencial dirigido por Ron Howard. A diferencia del frenesí de las peleas cuerpo a cuerpo, este segundo título apunta a otros registros, en una narrativa que se desliza por terrenos más reflexivos.
Ambos estrenos llegarán a las salas con apenas dos meses de diferencia, ofreciendo una doble ventana para observar la evolución interpretativa de De Armas. De la acción estilizada a la pausa filosófica, la actriz transita entre géneros con decisión. Su presencia en CinemaCon no fue solo una escala promocional, sino un aviso de que su nombre circula con fuerza en las conversaciones sobre el cine que viene.




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