En el mundo del arte, las transiciones pueden ser tan desafiantes como enriquecedoras. Dalia Yacmell Lima, una talentosa bailarina que ha dedicado años a perfeccionar su oficio, se ha encontrado en un nuevo camino lleno de oportunidades y descubrimientos: la actuación. Tras una lesión que cambió el rumbo de su carrera, Dalia ha sabido reinventarse, encontrando en el teatro un espacio donde fusionar sus habilidades y explorar nuevas formas de expresión.
Hoy, a punto de participar en el más reciente estreno de Teatro Buendía, Dalia nos comparte su trayectoria, la conexión entre la danza y la actuación, y cómo ambas disciplinas se complementan en su crecimiento artístico.
¿Dalia, dime cómo llegas a la actuación?
La actuación llegó a mi vida luego de un evento desafortunado en mi carrera como bailarina, una lesión. Tenía 18 años y ese suceso me hizo replantearme muchas cosas. Fue entonces que comencé a buscar la posibilidad de prepararme y tuve varias oportunidades en aquel entonces de trabajar en televisión. Sin embargo, no fue hasta hace aproximadamente dos años que realmente pude comenzar a enfocarme de lleno en la actuación.

Sé que eres bailarina y que has ejercido muchos años tu carrera. ¿Cómo se han ido imbricando ambas disciplinas en tu reciente despuntar como actriz?
Tener una carrera como bailarina sin dudas me ha ayudado mucho en este nuevo comienzo como actriz, porque ambas especialidades están estrechamente relacionadas. El poder tener conocimiento del espacio, saber cómo desplazarme correctamente en un escenario, la expresión corporal, el ritmo y la coordinación, no tener miedo escénico, son habilidades que me desarrolló la danza. Ahora, en mis recientes estudios en el teatro, me doy cuenta de que la actuación incide directamente sobre la danza, profundizando en el desarrollo de la narrativa, la improvisación, la creatividad y la gestualidad. Una especialidad se nutre de la otra y viceversa, con herramientas importantísimas para el crecimiento del actor y los personajes.



¿Piensas seguir bailando profesionalmente, o sientes que la carrera de actriz satisface en este momento tus necesidades artísticas?
La danza siempre me va a acompañar. Es parte de mi esencia y, aunque ahora mismo estoy muy concentrada en avanzar en mi carrera como actriz, no pienso dejar de bailar por el momento. Mi propósito es poder hacer ambas especialidades mientras no haya interferencias entre ellas.


Pronto te veremos protagonizar lo que será el más reciente estreno de Teatro Buendía. ¿Cómo ha sido esta experiencia guiada por la talentosa actriz, directora y maestra Sandra Lorenzo?
Llegar a «Villa Perro» ha sido una de las experiencias más intensas que he tenido en mi vida. Primero, un honor que su directora, Sandra Lorenzo, haya depositado en mí toda su confianza para protagonizar esta adaptación de la película «Dogville» del excelentísimo cineasta Lars Von Trier, por lo que estaré siempre inmensamente agradecida. Ella tiene el don de sacar lo mejor de cada uno de sus actores. Cada día con Sandra es una clase magistral de cómo hacer buen teatro con exquisitez y buen gusto.
Sin adelantar nada comprometedor sobre el estreno que el público ansioso ya espera, ¿me podrías hablar un poco de tu personaje y las dificultades o dichas que has experimentado a su lado?
Mi personaje es Gracia. Es una joven en fuga que llega al pequeño pueblo de Villa Perro en busca de refugio, pero pronto se ve envuelta en una serie de eventos perturbadores y violentos. Es un personaje que no es tan cercano a mi personalidad, por lo que he tenido que trabajar en muchos aspectos de su psicología. Sin embargo, me ha llevado a ver la vida desde otra perspectiva y me he dejado llevar por sus bondades y tolerancia. Sin dudas, será un personaje que dejará en mí una huella tanto en lo personal como en lo profesional.


Sabemos que es un elenco grande, donde se origina un hermoso encuentro generacional, no solo por la edad sino también por los años de experiencias dentro de la actuación. ¿Consideras que esto ha sido un punto a favor del proceso? ¿Cómo ha repercutido eso en tu desempeño?
Por supuesto que tener varias generaciones en el elenco es un punto a favor del proceso y de la obra. Todos tienen infinidad de experiencias y enseñanzas que aportar. Yo, en lo particular, he aprendido mucho de cada uno de ellos. Han sido generosos y pacientes conmigo y agradezco cada nota que me dan en los ensayos. La complicidad para crear y desarrollar las escenas ha sido fundamental. Gracias a esto, hemos hecho un equipo fuerte y de mucha calidad.
Tengo entendido que actualmente eres estudiante de la facultad de arte teatral. ¿Crees necesaria la superación? ¿Sientes que cursar estudios te ayuda a compensar el trabajo profesional?
Pienso que la superación es importantísima en todos los ámbitos de la vida. Estar estudiando en la Universidad de las Artes me permite estar en constante crecimiento, investigando, aprendiendo, intercambiando conocimientos y poniéndome siempre nuevos retos. Estudiar no ocupa espacio y hace grande al ser humano.

Marcela García Olivera, actriz y directora cubana. Formada en la Escuela Nacional de Arte y en el Instituto Superior de Arte, su influencia va más allá de los escenarios. Además de su destacada labor en la Compañía Teatral Hubert de Blanck, donde ha dado vida a diversos personajes en obras de renombre, Marcela también comparte su conocimiento como profesora en el Instituto Superior de Arte.




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