El medio natural de Osvaldo Doimeadiós parece ser la interpretación; la trayectoria de este actor, humorista, director teatral, escritor, guionista y profesor cubano podría catalogarse de impecable. Hemos reído, llorado y disfrutado con Doimeadiós en escena, pero sobre todo siempre hemos reflexionado. Por tantos logros en su carrera, el reconocimiento del público y ser un referente para las nuevas generaciones, ha sido recientemente reconocido con el Premio Especial Cuba Actores 2021; otro de tantos merecidos reconocimientos para quien lleva toda una vida dedicada a la actuación.
¿Cómo te sientes frente a un escenario repleto de personas? ¿Sientes nervios aun? ¿Sigues algún ritual para prepararte antes de un espectáculo?
Siento el mismo nerviosismo de la primera vez, es como si el tiempo no bastara. Hay rituales que nos salvan o nos movilizan. Cada actor escoge el suyo. Cuando trabajo en grupo, me gusta realizar algún ritual colectivo: a veces es una canción, otros una mirada, un apretón de manos…
¿Ha cambiado tu relación con la actuación desde sus inicios hasta ahora?
Por supuesto que ha cambiado, cambia la perspectiva, la manera de relacionar tus referentes, cambia la mirada que tienes sobre el espacio, sobre las relaciones humanas. El teatro y la actuación en general en cualquier medio o soporte que se realice es un ejercicio dialéctico de gran intensidad. Lo que no ha cambiado en estos años es la fidelidad a mi vocación.
¿Qué trabajos o personajes consideras que han sido claves en tu carrera? ¿Por qué?
Tengo gratos recuerdos de los personajes que hacía con mi grupo SALA-MANCA en los inicios. Recuerdo Doña Luciana en El Becerro de Oro con Armando Suárez del Villar, El Rey Minos en Ícaros, Santa Cecilia o Josefina con Carlos Díaz, Orgón en Tartufo con Raquel Revuelta o en la TV Feliciano, Margot, Pipo Pérez o el Carnicero de Vivir del Cuento. Mongo Castillo fue un personaje que me exigió muchas cosas para tratar de escapar del lugar común. El Cura de Oficio de Isla también. Cada uno de los personajes que he interpretado me ha enseñado algo nuevo y útil.
¿Cómo construyes tus personajes?
Las maneras de abordar un personaje son disímiles, dependen de cada proceso y del diseño de la puesta que tiene proyectado el director. Ahí empieza el actor a dialogar y a proponer. El resto es mucho estudio, se mezcla la investigación con lo intuitivo. Es importante saber lo que quieres con el personaje, pero también lo que no quieres. Hay que poner y luego saber quitar, viajar a lo esencial…
¿Qué música prefieres escuchar?
Me gusta mucho el jazz, la trova, la música tradicional cubana, la bailable, la música brasileña pero también la música clásica, la ópera y la música alternativa. Lo escucho todo, hay tanta buena música por escuchar, por redescubrir…
¿Cuáles son tus referentes en la actuación?
Tengo muchos referentes, tantos que la lista sería interminable. Empezaría por mi maestra Ana Viñas y seguiría por todos esos actores y actrices que han engrandecido nuestro teatro desde el bufo hasta hoy.
¿Con qué actor y actriz de cualquier época y de cualquier nacionalidad te gustaría compartir escena?
Me hubiera gustado estar —aunque sea como figurante— en una película de Buster Keaton o de Chaplin y ser testigo de la artesanía de esas grandes películas. Me hubiera gustado estar en un ensayo del Teatro de Arte de Moscú o en un montaje de Peter Brook. Me hubiera gustado trabajar en la película El Padrino. En fin que si empiezo a fabular no termino la entrevista.
¿Cómo caracterizarías al humor cubano?
El humor cubano está en un momento en que debe replantearse. Hay algunas propuestas con líneas definidas, pero tiene que oxigenarse con otras miradas. Hay algunas figuras jóvenes que empiezan a emerger. El tiempo y el trabajo dirán.

El talento de tu hija Andrea Doimeadiós para la actuación es incuestionable; es admirable que a su corta edad haya logrado forjarse una sólida carrera en el cine, teatro y televisión. ¿Cómo padre eres muy crítico a la hora de evaluar su trabajo?
Vivo orgulloso de mis hijos, de mi familia toda. Creo en el talento de Andrea, pero más que nada en el potencial que tiene por desarrollar y sí, soy muy crítico con su trabajo al igual que ella con el mío. En general así somos en nuestra familia.
¿Cuál es su libro y/o película favorita?
Mi novela preferida es «La conjura de los necios» de J. Kennedy Toole y entre las películas escogería «El Padrino».
¿Algún proyecto futuro que quisieras comentarnos?
Me concentro en el presente. Acabo de estrenar «El Collar», una travesía escénica inspirada en la obra de Abelardo Estorino con la Nave Oficio de Isla, nuestra comunidad creativa. Ese es el proyecto que me sostiene e inspira. Es un sueño de muchos hecho realidad. Un lugar para compartir y crecer en muchas direcciones. Ahí aprendo todos los días. Hay planes de series, otros montajes, una película pero de esos proyectos me gustaría hablar cuando se hagan realidad.
¿Qué consejo le darías a tu «yo» más joven?
Siempre como la primera vez. La entrega total, el camino el de la vocación.




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