En el contexto de su campaña “Seguimos aquí”, lanzada con motivo del mes del Orgullo LGTBIQ+, la plataforma española Filmin incorpora a su catálogo la película “Santa y Andrés”, dirigida por Carlos Lechuga. El filme, censurado en Cuba y con recorrido internacional, formará parte de una programación que reivindica la diversidad sexual y de pensamiento en el audiovisual contemporáneo.
Filmin, conocida por su orientación hacia el cine independiente, de autor y documental, ha construido una identidad ajena a los algoritmos de popularidad. Su propuesta se basa en una curaduría deliberada y en acuerdos con festivales que permiten el acceso a piezas fuera del circuito comercial. La inclusión de Santa y Andrés responde a esta lógica: una obra que no busca condescender ni edulcorar, sino señalar con precisión los mecanismos de exclusión.
La historia transcurre en la Cuba de 1983. Andrés, un escritor homosexual de cincuenta años, vive bajo vigilancia constante debido a sus supuestos «problemas ideológicos». Santa, una campesina de treinta años empleada en una granja estatal, recibe la tarea de observarlo durante tres días para evitar cualquier expresión de disidencia durante actos oficiales. La relación entre ambos personajes se construye en el silencio, la tensión y la sospecha, en un paisaje rural donde la vigilancia no es metáfora sino rutina.
Protagonizada por Lola Amores y Eduardo Martínez, la película también cuenta con las actuaciones de César Domínguez y George Abreu. Ha sido reconocida en el Festival de Guadalajara, donde obtuvo los premios a Mejor Película y Mejor Actriz, así como en el Festival de Miami, donde Lola Amores fue nuevamente premiada. La obra formó parte, además, de la Sección Oficial del Festival de Seattle y de Nuevas Visiones en el Festival de Chicago.
La inclusión de esta película en el catálogo de Filmin no solo pone a disposición del público una obra difícilmente accesible en otras plataformas, sino que recuerda, sin subrayados ni proclamas, la persistencia de discursos excluyentes en distintos contextos políticos. Santa y Andrés no ofrece respuestas fáciles, pero sí preguntas que siguen vigentes.







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