Por: Ashly Medina (Ashly, la novelera de Cuba)
En la nueva telenovela «Derecho de Soñar«, la actriz Yaremis Pérez interpreta a María Valero, la Gran Dama de la Radio en Cuba. La actriz nació en 1912 en Madrid, España, descendiente de una familia de actores y amantes del teatro. Siendo joven, se dedicó a la enfermería y contrajo matrimonio con un médico cirujano. Juntos, en un viaje de paseo en un crucero, visitaron brevemente la villa de San Cristóbal de La Habana, entonces una plaza importante del teatro. Sin embargo, la nostalgia de la profesión y las mutuas incomprensiones decidieron la separación definitiva de la pareja.
A pesar de no ser una mujer bonita, era elegante y dulce, con una voz impresionante y una personalidad recia. Después de la Guerra Civil Española en 1939, la actriz se encontró del lado de los perdedores y logró llegar a Francia y de ahí a La Habana en el buque «El Flandre», cubierta con una gran mantilla negra. Traía consigo un cofrecito con un puñado de tierra madrileña que recogió en la premura de la evacuación para que la acompañara para siempre.
A su llegada a la capital cubana, fue recibida por la tía Pilar Bermúdez, quien residía en Cuba y le dio alojamiento por un tiempo. María empezó a trabajar en la radio, donde después de muchos tropiezos por el problema del acento, finalmente logró triunfar y se entregó por completo a esa modalidad artística. Fue contratada por la firma Sabatés en calidad de artista exclusiva, actuando solo en los programas que patrocinaba esa firma jabonera. Sin embargo, CMQ, en guerra contra la RHC, la quería en sus predios y le ofreció un salario de 600 pesos mensuales, una suma que no había sido alcanzada por actriz alguna en Cuba. María aceptó la propuesta y se deshizo de la pareja que había formado con Ernesto Galindo. Otra pareja artística surgió en CMQ, ahora con Carlos Badías. Uno tras otro, María fue sumando galardones y reconocimientos en su carrera artística, tanto en la RHC como en CMQ.
En 1942, la Asociación de la Crónica Radial e Impresa (ACRI) comenzó a distinguir a los artistas más sobresalientes del país y la seleccionó como la Primera Actriz del año. Mantuvo este título desde 1944 hasta 1947, lo que le valió la designación de Gran Dama de la Radio en Cuba. Actuó en la novela «El collar de lágrimas», una serie que, con más de 900 capítulos, es la radionovela más larga en toda la historia del género, donde se convirtió en la figura femenina más popular de la radio.
María fue la protagonista de dos novelas del escritor Félix B. Caignet, «El precio de una vida» y más tarde «El derecho de nacer», ambas en pareja con Carlos Badías y con dirección de Emilio Medrano. El 25 de noviembre de 1948, el actor Gaspar de Santelices, que era muy temido entre los compañeros del Circuito CMQ porque tenía fama de brujo, mientras la actriz española conversaba con otros actores en uno de los pasillos de la emisora, le agarró una mano y le dijo: «Cuidado, cuidado! Hay un accidente». María prefirió ignorar el comentario, sonrió y prosiguió la conversación con los amigos antes de perderse por los interiores del edificio.
Llegó así la madrugada del 26 de noviembre de 1948, donde un cometa era perfectamente visible desde La Habana y la visión se hacía imponente e insuperable desde el Malecón habanero. A las cinco de la mañana, un grupo de actores, entre los que se encontraba María, quisieron vivir la experiencia. Cruzaban la vía cuando ocurrió el accidente. Ella llevaba anudada al cuello una larga chalina que iba flotando en el aire. Cuando atravesaban la calle, pasó un auto por detrás, la chalina se enredó en las ruedas, y María cayó al suelo, golpeándose la cabeza contra el pavimento, lo cual le ocasionó la muerte inmediata. Los trabajadores del circuito CMQ le rindieron homenaje realizándole guardia de honor.

Félix B. Caignet, el autor de «El derecho de nacer», ofreció una conmovedora declaración a la prensa: «Con María se ha muerto un gran pedazo sentimental de mí mismo. Porque de las entrañas de mi fantasma de autor, entre otros personajes de ‘El Derecho de Nacer’, un día nació una muchacha linda y rubia, amorosa y rebelde, a quien en el Jordán de mi capricho, bauticé con el nombre de ‘Isabel Cristina del Castillo’. Tuvo por encima un script de radio y a pesar de haber nacido como un fruto lógico de una concepción idealista, no tenía vida, no tenía voz. Y fue entonces que le supliqué a María Valero que le diera su alma, su vida y su voz de maravilla a mi hija; sin voz, sin alma y sin vida».
Ashly Medina Martínez, graduada en Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad de Las Villas Martha Abreu, y novelera por excelencia. Con su sólida formación académica y su pasión por las telenovelas, Ashly se une a nuestro equipo en CubaActores para ofrecer sus excelentes comentarios y análisis sobre la telenovela cubana.




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