El derecho de Soñar… La despedida
El derecho de Soñar… La despedida

El derecho de Soñar… La despedida

Por: Ashly Medina (Ashly, la novelera de Cuba)

El 14 de julio de este año, recibimos en nuestros hogares una novela de época que homenajeaba a la radio en su centenario. La idea agradó a muchos y a otros no tanto, por lo que, de estos últimos, ha recibido una fuerte crítica. De los primeros, el reconocimiento para sus guionistas, directores y su elenco de manera general.

Lo cierto es que no resulta fácil para ninguna telenovela cubana satisfacer las expectativas de la diversidad del público cubano, que a lo largo de los años ha incorporado a la novela como parte de lo necesario, de lo imprescindible del día a día. Y no me parece justo que iniciemos un nuevo romance con “Viceversa” sin haber cerrado el ciclo con “El derecho de Soñar”, por lo que comparto con ustedes mi despedida.

Desde que te vi por primera vez, me enamoré de aquella época de oro de la radio cubana, la cual desconocía totalmente. Esa historia alrededor de la guerra del aire y de la muerte de María Valero me gustó, más aún la manera en que recrearon con vestuario, colores y entornos a una Cuba enmarcada en los años 50.

Luego llegó la segunda etapa, la actualidad, en el marco de los 75 años del “Derecho de Nacer” y los 100 años de la radio. Así conocimos a Daniela, recién graduada de la FAMCA y con la enorme responsabilidad de hacer un documental sobre un medio que no le agradaba. Soberbia, engreída, egoísta, con mucho dolor y odio entre pecho y espalda. Pero ese personaje, que tanta polémica generó, evolucionó a lo largo de la novela. Terminó amando el trabajo de quienes hacen radio, puso todo su empeño en hacer un documental de calidad y con ajuste a la realidad. Hizo las paces con sus demonios y cerró el ciclo con un pasado tortuoso. Aceptó sus errores y asumió el precio de la verdad.

También nos acercamos a Igor, un prestigioso actor de radionovelas, con una vida perfecta junto a su esposa Natacha y su hijastra Zoe, buen amigo y excelente trabajador. Pero las cosas que tiene el destino, que no permite que de esta vida te vayas con deudas. Tras el reencuentro con Daniela, 8 años después de un suceso traumático para ella, normal para él, su castillo de naipes se comenzó a derrumbar. Tuvo el final que merecía por creerse dueño de la voluntad de otros. Ahora le corresponde saldar sus deudas con la justicia y con la sociedad para así tener la opción de recomenzar, sin fantasmas, la vida de padre que heredó de sus errores.

Y qué decir de Jessica y Alejandro, como Caín y Abel, dos hermanos que tienen diferentes finales en esta historia. Ella, confundida durante mucho tiempo a partir de falsos conceptos de lealtad y amor. Él, decidido por el dinero fácil y la maldad. Jessica haciendo soñar a los niños tras la magia de la educación musical y Alejandro tras las rejas y con el peso en su conciencia, al haberle puesto fin a la vida de Manuel.

Amamos a Pipo y a Muñeca, con esos imperfectos cuerpos e inmensos corazones, tan simpáticos, tan ingenuos, tan enamorados uno del otro y ambos de la vida. De esa misma vida que no fue justa con ellos al nacer, pero que les ha regalado el derecho de soñar con un bebé sano, que podrán disfrutar con la ayuda y supervisión de Iris, la mejor de las mamacitas.

Conocimos a Michel y a Pavel, de esos personajes que por su naturalidad y organicidad se ganan rápidamente el cariño y la aceptación del público. “Dos hombres” en el sentido más hermoso de la palabra, porque sus virtudes como seres humanos superan cualquier otra cualidad criticable. En medio de una sociedad que no está aún lista para asumir lo “Diferente”.

Sufrimos junto a Vivian, que fue uno de esos personajes que nos apretó el pecho. Primero, desaparecida en un incendio mientras cumplía con su deber como periodista. Luego, cuando le tocó despedir a su hijo, que como polluelo, abría sus alas y abandonaba el nido. Trayéndonos a la memoria tantos momentos como ese, que nos han tocado vivir a todos nosotros en los últimos tiempos.

Y ahí estuvo Damaris, aglutinando a un colectivo diverso, que se sentía menospreciado, pero que le regaló al país una nueva transmisión de “El Derecho de Nacer”, la más humana de las novelas y de dos premios nacionales de la Radio. Una directora joven, pero con deseos de hacer y con amor a la profesión. Logró ganarle la pelea al cáncer y desde el derecho a la vida, defendió el Derecho de Soñar.

Ashly Medina Martínez, graduada en Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad de Las Villas Martha Abreu, y novelera por excelencia. Con su sólida formación académica y su pasión por las telenovelas, Ashly se une a nuestro equipo en CubaActores para ofrecer sus excelentes comentarios y análisis sobre la telenovela cubana.


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