Por: Ashly Medina (Ashly, la novelera de Cuba)
La telenovela Sábados de gloria nos presentó, desde su primer capítulo, a Arturo: un excelente médico, pero un pésimo marido. Este hombre, que además ha vivido siempre como un Don Juan, menospreciando a su esposa y con excesivas manifestaciones de machismo, nos sorprendió a todos cuando decidió separarse de Rita e iniciar una vida en pareja con Susana.

Arturo afirma que terminó su matrimonio de más de 30 años porque está enamorado de la doctora Susana, una muchacha mucho más joven que él, pero además muy bonita, independiente y una gran profesional.
Pero lo cierto es que la relación no va bien. Arturo no ha sabido manejar sus celos, típicos de un hombre mayor enamorado de una jovencita, lo que implica una compleja interacción caracterizada por las inseguridades personales, las dinámicas de poder y las percepciones sociales. Es importante entender que la diferencia de edad que existe entre ellos introduce una serie de elementos psicológicos que pueden intensificar los sentimientos de celos, muchas veces motivados por el temor a no poder competir con hombres más jóvenes o por la idea de que su pareja eventualmente buscará a alguien de su misma generación.
Arturo, por su edad y experiencia, experimenta una necesidad constante de reafirmación, lo que lo ha llevado a comportamientos posesivos y a la vigilancia excesiva de Susana.
No tengo dudas de que él es un magnífico médico, un profesor de excelencia y muy capaz, pero es un hombre emocionalmente poco inteligente, porque de lo contrario podría reconocer sus celos como una respuesta natural, aunque no necesariamente racional. En lugar de actuar impulsivamente, podría intentar dialogar con su pareja, expresar sus temores de forma honesta y trabajar en conjunto para fortalecer la confianza mutua.
En cambio, ha preferido utilizar sus celos para controlar y manipular, lo que ha traído consigo el deterioro de la relación, generando tensión y alejamiento. Y es que, de alguna manera, los celos de Arturo están relacionados con el temor a fracasar. No cualquiera se atreve a abandonar su hogar y terminar una relación de años sin estar dispuesto a cambiar actitudes. Lo cierto es que, si el doctor desea verdaderamente salvar su relación con su barbie Susana, le va a tocar mantener una comunicación abierta y una gran dosis de confianza, tanto en él mismo como en ella, para así transformar una emoción potencialmente destructiva en una oportunidad de crecimiento personal.
Esperemos la transmisión de los próximos capítulos y el desenlace de esta historia de amor.
Liribet Reyes Rivero, graduada en Derecho en la Universidad de Las Villas “Marta Abreu” y novelera por excelencia. Con su sólida formación académica y su pasión por las telenovelas, Ashly se une a nuestro equipo en CubaActores para ofrecer sus excelentes comentarios y análisis sobre la telenovela cubana.




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