El proceso de filmación de una obra audiovisual rara vez comienza en la piscina, ni en la playa, ni con el tipo de entrenamiento físico que podría asociarse con una academia de salvamento. Sin embargo, esa ha sido precisamente la base del último proyecto dirigido por René Suárez. Lejos de las convencionales lecturas de mesa o las típicas sesiones introductorias frente a la cámara, el elenco de esta producción comenzó su preparación integrándose desde el primer día a las rutinas de instrucción que cualquier aspirante a salvavidas en Cuba debe seguir.










El equipo ha sido visto en playas, gimnasios y en la Escuela Nacional de Salvavidas, donde se alternan entre ejercicios acuáticos, simulacros de rescate y prácticas de resistencia física. Lo que al principio parecía ser un simple recurso complementario, pronto se convirtió en una pieza esencial del trabajo actoral.
“Dado que la trama se basa en una escuela de salvavidas, nos pareció pertinente que los actores participaran de los entrenamientos que son parte de la formación de nuestros salvavidas, tanto en la piscina como en la playa”, explica René Suárez. Este no fue un caso de observación pasiva, sino de inmersión activa: cada actor debía enfrentarse a las mismas exigencias físicas y técnicas que los salvavidas reales.
El guion aborda el desfase entre la aspiración personal y las condiciones físicas necesarias para lograrla. “La historia sigue a un joven cuyo sueño es ser salvavidas, pero al ingresar a la escuela de salvamento descubre que, en términos físicos, está entre los últimos de su curso”, resume el director. A partir de esta premisa, la narración se desarrolla en escenarios donde el esfuerzo físico no es un accesorio, sino el centro mismo de la acción.
El proceso de casting fue otro reto. “Desde el inicio sabíamos que para la mayoría de los personajes necesitábamos actores con inclinación por el deporte o la actividad física”, comenta René Suárez. No se trataba de encontrar actores con habilidades acuáticas profesionales, sino de perfiles capaces de asumir una exigente rutina de entrenamiento sin poner en riesgo el desarrollo del rodaje.
El casting fue dirigido junto a Mateo Menéndez, quien también se sumó como segundo asistente de dirección. “Estoy más que agradecido con el elenco que tuve la dicha de dirigir”, añade. Entre los actores que forman parte de esta producción se encuentran Enmanuel Castillo como Yunier, Laura Mesa como Danay, Darianis Palenzuela como Lucía, Yandy González como Víctor, Yunior Cobián como Ramsés, Yanni García como Alejo, Yass Beltrán como Brau, Lizzie Lima como Mary, y Paula Alí, quien, según el director, “nos honró con su presencia” en el papel de la abuela de Danay.
René Suárez destaca la disposición de los actores para involucrarse en el proceso creativo: “Todos estuvieron muy dispuestos a opinar, enriquecer tanto las situaciones como sus personajes, pero también a dejarse guiar. Creo que nunca terminamos un ensayo sin que tanto ellos como yo estuviésemos agradecidos por el resultado”.
El rodaje, ya complicado por el esfuerzo físico requerido en escena, se vio además afectado por condiciones climatológicas difíciles. “Fueron días bastante fuertes, ya que había entrado un frente frío. Tanto los actores como el equipo técnico tiritaban del frío”, recuerda el director.
La producción ha contado con un equipo técnico que ha tenido que adaptarse a un entorno mucho más complejo que el de un estudio cerrado. La fotografía está a cargo de Guillermo Vaillant; la dirección de arte, de Javier Aguilera; el sonido, de Malcom 7; el maquillaje y la peluquería, de José Cotta; el vestuario, de María Romaní; la postproducción de imagen la realiza Rafael Rigau, y la producción general está a cargo de Mauricio Alí.
Las jornadas en locaciones abiertas, entre piscinas y mar, ya han finalizado, sin embargo, el trabajo no ha cesado. “Estamos avanzando en la edición, a pesar de las dificultades, y tenemos fecha de estreno para el 5 de julio, justo a tiempo para abrir el verano”, señala el director.
Lo que hace interesante esta producción no es solo el nivel físico que exige a los actores, sino la decisión poco común de integrar a una institución especializada como la Escuela Nacional de Salvavidas al proceso de formación del elenco. René Suárez recuerda cómo reaccionaron los instructores de la escuela: “En palabras de los profesores, ha sido increíble lo rápido que los actores han aprendido las técnicas y lo bien que se desarrollan en el agua”.
En lugar de optar por soluciones fáciles, el equipo ha apostado por un enfoque más real. Desde el entrenamiento físico de los actores hasta la colaboración con instituciones especializadas como la Escuela Nacional de Salvavidas, todo se ha diseñado para que lo que veamos en pantalla sea genuino. Este trabajo previo al rodaje expone el compromiso real con la historia y con los personajes, así como el esfuerzo de todo el equipo, desde los actores hasta los técnicos, lo que se traduce en una producción que no se conforma con lo superficial, sino que busca dar forma a algo más honesto y consistente.







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