Mirta Aleida Fernández, adiós a la voz eterna de Radio Enciclopedia
Mirta Aleida Fernández, adiós a la voz eterna de Radio Enciclopedia

Mirta Aleida Fernández, adiós a la voz eterna de Radio Enciclopedia

La voz se apagó exactamente el día en que el mundo entero celebraba la radio. Mirta Aleida Fernández Corrales murió este viernes 13 de febrero en La Habana, a los 81 años, en la fecha misma que la UNESCO dedicó a honrar el medio que ella convirtió en arte. El Día Internacional de la Radio se quedó sin una de sus voces más puras justo cuando rendía tributo al oficio que ella perfeccionó durante más de cinco décadas.

La coincidencia sobrecoge. Mientras las emisoras del mundo reflexionaban sobre el futuro de la radiodifusión, mientras se discutía cómo la inteligencia artificial puede servir como herramienta pero jamás sustituir la calidez humana, Mirta Aleida partía dejando la lección más contundente sobre lo que significa ser la voz que acompaña vidas enteras.

Radio Enciclopedia fue mucho más que su lugar de trabajo. Fue su refugio, su territorio, su hogar verdadero. Desde que llegó en 1970, Mirta Aleida transformó cada palabra en música, cada frase en caricia sonora. Su voz tenía esa rara cualidad de hacerte sentir que te hablaba directamente a ti, aunque del otro lado hubiera miles de oídos atentos. Sabía leer como quien conversa, como quien te toma de la mano y te lleva por paisajes hechos de palabras.

Los colegas la llamaban la eterna, la misteriosa, la diva, la siempre joven, la inmortal, la dueña del tiempo. Y había verdad en cada uno de esos apelativos. Porque Mirta Aleida parecía flotar por encima del paso de los años, manteniendo intacta aquella elegancia vocal que la distinguió desde el principio. Su dicción impecable, su capacidad para imprimir intención a cada sílaba, su manera de otorgar serenidad o énfasis sin estridencias ni aspavientos, hicieron de ella una maestra de la locución radiofónica.

Fue la locutora que más tiempo permaneció en Radio Enciclopedia. Cuando faltaba, las alarmas se encendían. Su disciplina era legendaria, su compromiso con el buen decir era absoluto. Se presentaba cada día como una verdadera dama de las artes vocales, con esa naturalidad elegante que la hacía lucir impecable sin afectación alguna. Para las generaciones más jóvenes de locutores fue mentora, aliada, pilar donde sostenerse cuando las dudas llegaban.

La radio cubana la reconoció como Artista de Mérito, la UNEAC la acogió entre sus miembros. Pero los títulos oficiales apenas rozaban la superficie de lo que Mirta Aleida significaba. Ella era la voz que te despertaba, la compañía de los largos trayectos, la presencia que convertía la soledad en diálogo. Trabajó también en Radio Popular, Radio Internacional, Radio Progreso, Radio Reloj, Radio Musical Nacional. Prestó su voz a la televisión, a programas musicales y culturales. Pero Radio Enciclopedia fue su segunda casa, el lugar donde desplegó todo el esplendor de ese talento suyo para hacer del acto de leer un acontecimiento cultural.

En agosto pasado, la emisora le dedicó un perfil extenso donde sus compañeros dejaron testimonio de su grandeza. En junio cumplió 81 años, aunque su equipo bromeaba diciendo que apenas tenía 18. Dominaba como nadie el arte de la pronunciación figurada, ese recurso difícil donde la voz debe sugerir sin decir, evocar sin nombrar.

El 13 de febrero se vuelve ahora una fecha doblemente memorable para quienes amamos la radio cubana. El día que celebra la radiodifusión mundial es también el día en que Cuba perdió una de sus voces más emblemáticas. Mirta Aleida Fernández se va dejando un eco suspendido en la memoria colectiva, como música suave que persiste en la penumbra. Quienes la conocimos sabemos que era una persona maravillosa, generosa con su sabiduría, rigurosa en su oficio, entregada por completo a ese arte hermoso de hablar para millones desde la intimidad de un micrófono.

La despedida llega en el momento más simbólico posible. Justo cuando el mundo entero rendía homenaje a la radio, cuando se recordaba que la tecnología jamás podrá reemplazar la voz humana, Mirta Aleida se marchaba recordándonos por qué la radio sigue siendo, ante todo, un acto profundamente humano. Una voz que habla, un oído que escucha, una emoción que se transmite en el aire.

Radio Enciclopedia pierde a su locutora más longeva, Cuba pierde una voz que definió épocas, y quienes tuvimos el privilegio de conocerla perdemos a una mujer excepcional cuya elegancia trascendía el micrófono y se extendía a cada gesto de su vida. Se va una voz, pero queda su eco. Y ese eco seguirá vibrando en cada rincón donde alguna vez su palabra sembró belleza, en cada 13 de febrero que a partir de ahora será también día de su memoria.


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