Mariela Garriga sigue ampliando su mapa profesional y esta vez lo hace dentro del thriller de espionaje Zeta, largometraje dirigido por Dani de la Torre y protagonizado por Mario Casas. La película, producida para Prime Video y con estreno previsto para marzo de 2026, se mueve en el terreno de las operaciones encubiertas y los secretos de Estado, con una trama que arranca tras una serie de asesinatos vinculados a antiguos miembros del Centro Nacional de Inteligencia español.
Garriga interpreta a Alfa, una agente colombiana cuya presencia altera el rumbo de la investigación central. El personaje no funciona como figura decorativa dentro del relato; forma parte activa del entramado internacional que sostiene la historia y comparte peso dramático con el protagonista. El rodaje incluyó localizaciones en Galicia y otros puntos europeos, con un diseño de producción que apuesta por una atmósfera sobria y tensa.
La actriz cubana llega a este proyecto después de una trayectoria construida fuera de la isla. Nacida en La Habana en 1989, inició su formación artística en Cuba y a los 19 años se trasladó a Milán, donde comenzó a trabajar como modelo y profundizó en estudios de interpretación. Más tarde completó su preparación en Nueva York, experiencia que amplió su acceso al mercado estadounidense.
Su salto de visibilidad internacional llegó con la saga Misión: Imposible. En 2023 interpretó a Marie en Mission: Impossible – Dead Reckoning Part One, dirigida por Christopher McQuarrie y protagonizada por Tom Cruise. El personaje reaparece en la siguiente entrega de la franquicia, consolidando su presencia en una de las producciones más reconocidas del cine de acción contemporáneo. Esa participación la situó ante una audiencia global y la incorporó a un circuito de grandes presupuestos donde la exigencia física y dramática es constante.
Antes de ese punto alto, Garriga había acumulado experiencia en series estadounidenses como NCIS: Los Angeles y Law & Order: Special Victims Unit, además de proyectos en Europa y producciones biográficas como Bosé. Cada uno de esos trabajos fue ampliando su rango, desde el drama hasta el suspense.
Zeta la coloca ahora en el centro de una producción española con ambición internacional. Para una actriz cubana, sostener un papel relevante dentro de un thriller europeo de gran escala supone una expansión real de presencia en la industria. Garriga ya no aparece como intérprete invitada dentro de un reparto mayoritariamente ajeno: participa en el núcleo del conflicto narrativo.
Su carrera dibuja un recorrido que conecta La Habana, Milán, Nueva York y los estudios de rodaje de Hollywood y España. Zeta añade una nueva estación a ese trayecto y confirma que su nombre circula con naturalidad entre mercados que durante décadas resultaban lejanos para los actores cubanos.




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