En Renacer, Luis Manuel es el clásico villano de telenovela: machista, egoísta y con una habilidad casi olímpica para pasar por encima de quien sea con tal de conseguir lo que quiere. Es el tipo de personaje que uno adora odiar. Sin embargo, aunque parece tener «todo malo», al ser interpretado por Alejandro Cuervo, el rol se percibe un poco “menos malo”. ¡Ojo! No estamos justificando sus actitudes, que son muy criticables, sino que, por diversos motivos, desarrollamos una empatía con el actor que nos hace difícil “sacar la espada” y hacer trizas al personaje.
Alejandro ya nos había advertido que esta vez venía con un villano y que estaba encantado con el reto de meterse en la piel de alguien tan diferente a él. Y no es para menos: para muchos actores, los roles negativos son una oportunidad para explorar emociones complejas, esas que logran que los personajes permanezcan en el recuerdo de los espectadores.
Alejandro es de esos artistas que no pasan desapercibidos. Su talento lo ha convertido en uno de los rostros más conocidos de la televisión y, además, ha sabido conquistar al público con su carisma. Nacido el 20 de enero de 1986 en San Luis, Pinar del Río, Cuervo se formó en la ENA y luego en el Instituto Superior de Arte, desde donde impulsó su carrera en la televisión cubana. Desde su debut en el teleplay Disparos en el aula (2005), su ascenso fue constante, protagonizando exitosas telenovelas como La cara oculta de la luna, Bajo el mismo sol y Playa Leonora, entre otras.
A lo largo de su carrera, Alejandro no se ha limitado solo a la actuación. Ha sido el presentador de espectáculos de cabaret en Tropicana y en proyectos como Habana Show y Ven báilalo. Actualmente, también conduce el programa Entre tú y yo, donde nos muestra una nueva faceta.
En el cine, Alejandro se destacó en Omertá (2008), que le abrió las puertas para protagonizar cortometrajes como Maniobra, que le valió el Premio Adria Santana en el Festival Internacional de Cine Pobre. Además, sus interpretaciones en largometrajes como La emboscada, dirigido por Alejandro Gil, han reafirmado su talento en la gran pantalla.
Más allá de su éxito profesional, Alejandro es muy activo en redes sociales, con más de 600,000 seguidores en Instagram. A través de sus publicaciones, comparte tanto su vida familiar como colaboraciones con emprendimientos, lo que ha fortalecido su conexión con el público.
Esa cercanía también ha influido en la forma en que los espectadores perciben a sus personajes. En una entrevista con CubaSí, el actor confesó que lo que más disfruta de Luis Manuel es que, aunque es un villano, también tiene una faceta humana: es un padre dedicado que se desvive por su hijo. Y esa complejidad añade matices que hacen difícil odiarlo por completo.
Alejandro comentó sentirse privilegiado al contar con el cariño de sus seguidores, quienes, incluso viendo a Luis Manuel en pantalla, no pueden evitar perdonarle cada trastada. “Tengo la gran dicha de que las personas me tienen un cariño tan grande que, aun cuando hago un personaje tan malo, creo que me lo perdonan. Me dicen: ‘¡Ay, pero cómo demuestras lo buen actor que eres! Porque te veo en redes sociales, y no tienes nada que ver con el personaje’”, comparte el actor.
Quizás sea por eso que, a pesar de los defectos de Luis Manuel, a Alejandro le cuesta conseguir que lo odiemos completamente. Nos ha ganado con su trayectoria, sus personajes y, claro, con esa simpatía tan natural que logra transmitir desde la pantalla y hasta las redes. ¿Será que hay villanos que nos cuesta odiar? O mejor dicho: ¿qué tiene Alejandro Cuervo que, aunque haga de malo, siempre nos cae bien?




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