Por: Ashly Medina (Ashly, la novelera de Cuba)
«Viceversa» se acerca a su final y un tema recurrente nos convida a reflexionar, y es sobre el valor de la familia, desde la diversidad de entornos familiares que nos muestra la telenovela.
En la propuesta televisiva vemos a varias familias tradicionales como la de El Yety, que actualmente se sobreponen juntos a los acontecimientos negativos sufridos recientemente. También hemos apreciado a núcleos familiares más pequeños como el de Zenaida y Amilkar, pero igual de funcional desde el principio básico de que la familia es la célula fundamental de la sociedad.
Pero sin duda alguna lo que más me ha llamado la atención es lo que ocurre alrededor de Mariana y Ricardo, los padres de José y Jesús, dos adultos mayores que han vivido un sin número de experiencias pero que constituyen el ejemplo claro que uno recoge lo que siembra.
Con frecuencia suelo decir que Cuba vive una crisis en lo que se refiere a la familia, a pesar de que fuimos uno de los países que más tempranamente inició su transición demográfica, producto del significativo descenso de la fecundidad, el aumento de la expectativa de vida y el persistente saldo migratorio negativo, lo cierto es que hoy existen ancianos en estado de abandono familiar, y no me refiero únicamente a que vivan solos, sino a todo lo que implica satisfacer las necesidades, de todo tipo, de un adulto mayor.
Y es que a pesar de las diferencias, que desde el primer capítulo, han existido entre los hermanos, ambos cuidan a sus padres, se preocupan porque tengan salud y disfruten de una adecuada calidad de vida, a pesar de la situación económica que tiene el país. Pero incluso Mariana y Ricardo, gozan de respeto y reconocimiento en el seno familiar, como resultado de los valores instaurados por la propia educación que le dieron a sus hijos.
No podemos negar que la familia cubana ha pasado a ser menos numerosa y en este escenario empiezan a surgir ciertas tensiones relacionadas con el cuidado y el sostén económico de los ancianos, porque no es secreto para nadie, que una pensión no alcanza ni para empezar.
Por eso Jesús llega a la casa de los padres con jabas de alimentos, mientras que José juega con ellos al parchís, el primero los lleva al hospital en su carro y el segundo defiende la idea de que vayan a la casa de abuelos a socializar y entretenerse.
Considero que a pesar de los pesares, a cada uno le falta por dar lo que da el otro, porque nuestros padres merecen siempre más de lo que les damos, aunque algunos no sean de los que más merezcan, agradezcamos siempre el derecho a la vida que nos dieron y lo demás se lo dejamos al destino.
Por suerte, para los seguidores de la novela, hemos visto a esta familia evolucionar en función de lo que es verdaderamente importante, estar unidos, quererse, respetarse y ayudarse, porque lo triste es cuando ya no los tenemos con nosotros y nos damos cuenta de cuánto más pudieras haber hecho por ellos.
Por eso confío en que Silvio perdone y acepte a su papá, en que Rigoberto perdone a Tony por la felicidad de Gina y que Patricia se sienta una madre realizada aunque el padre de su hijo no sea su pareja, todo esto confiando en que el final esté a tono con los acontecimientos actuales porque en Viceversa todo puede suceder.
Liribet Reyes Rivero, graduada en Derecho en la Universidad de Las Villas Martha Abreu, y novelera por excelencia. Con su sólida formación académica y su pasión por las telenovelas, Ashly se une a nuestro equipo en CubaActores para ofrecer sus excelentes comentarios y análisis sobre la telenovela cubana.




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