Por: Ashly Medina (Ashly, la novelera de Cuba)
A Karelia, Omara y Rita las une mucho más que una amistad verdadera. Junto a sus momentos felices, guardan en lo más profundo de su ser los más oscuros recuerdos.
Desde los primeros capítulos de la telenovela Sábados de gloria conocimos a Manolo, quien, por su conducta habitual, daba la impresión de ser un pedófilo. De igual manera, era evidente el terror que le provocaba a las protagonistas volver a verlo, cara a cara.
Y es que el reencuentro entre una víctima y su agresor, después de décadas de haber ocurrido los hechos, es un evento profundamente complejo, marcado por dinámicas psicológicas y emocionales. Por dichas razones, recientemente vimos a Karelia colapsar ante la probabilidad de que Lianet hubiera pasado por lo mismo que ella cuando era una niña. Sin olvidar que, como víctima, ha vivido con las secuelas del abuso, enfrentando actualmente una confrontación con su pasado, sufriendo el hecho de que Manolo nunca pagó, ni penal ni socialmente, por lo que hizo, y pensando en cuántas niñas más, a lo largo de los años, habrán pasado por tan terrible experiencia.
Es por ello que, cuando Karelia vio a su agresor tomando de la mano a Lianet y tocándole el cabello, revivió el trauma de manera intensa. “Era su misma mirada”, les decía a sus amigas: la mirada de un vil depredador hacia su presa.
Qué tristeza transmite esta dura realidad: que existan personas capaces de robarle la inocencia a una niña, que con toda seguridad jamás vuelve a ser la misma.
Según refieren varios trabajos periodísticos consultados, no todos los pedófilos cometen abusos sexuales, pero quienes sí lo hacen cruzan una línea legal y moral gravísima. Y, como Manolo, este tipo de individuos suele dedicarse a profesiones que les facilitan el acercamiento a los infantes, aunque en muchos casos sus víctimas son familiares o hijos de personas cercanas.
Muchos televidentes consideran que este tipo de temas no deberían formar parte de las historias de las telenovelas, porque es un contenido fuerte, porque a muchas personas les puede lastimar al revivir recuerdos o, sencillamente, porque hay familias que permiten que los niños de la casa disfruten del dramatizado cubano. Pero lo cierto es que el abuso sexual infantil existe, y que cada día se hace más frecuente a partir de la pérdida de valores morales en la sociedad, e incluso por la desprotección de nuestros pequeños. Por ello, resulta una necesidad vital alertar y educar a los televidentes.
Pero de algo sí estoy segura: las consecuencias del abuso sexual infantil son profundas y, a menudo, se prolongan durante toda la vida. Es por ello que las víctimas pueden sentir la necesidad de buscar justicia y cerrar un ciclo.
Es duro y difícil para Karelia, Omara y Rita el reencuentro con Manolo, pues se trata de remover heridas profundas. Y sé que tanto ellas como todos ustedes esperan que él pague por lo que ha hecho, porque no hay dudas de que un pedófilo representa una de las traiciones más graves a la inocencia y vulnerabilidad de nuestros niños, niñas y adolescentes.
Que se haga justicia las ayudará a sanar y evitará que otros infantes tengan que vivir la terrible experiencia de ser abusados.
Nota sobre Ashly Medina:
Liribet Reyes Rivero, graduada en Derecho en la Universidad de Las Villas «Marta Abreu» y novelera por excelencia. Con su sólida formación académica y su pasión por las telenovelas, Ashly se une a nuestro equipo en CubaActores para ofrecer sus comentarios y análisis sobre la telenovela cubana.




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