Enrique Molina fue un respetado y versátil actor cubano que trabajó en cine, teatro, radio y televisión. Durante su carrera, se consolidó como uno de los artistas más destacados de Cuba, con una extensa trayectoria en el medio artístico.
Enrique poseía una gran capacidad para interpretar roles complejos. Era conocido por estudiar a fondo la psicología del personaje, fundirse con él hasta entender sus interioridades y actitudes, y encargarse personalmente de caracterizarlo físicamente. Estos fueron, sin dudas, los pilares de su trabajo.
Enrique Molina nació en una familia humilde en Bauta, antigua provincia de La Habana (hoy Artemisa). Después de que su madre falleciera cuando él tenía solo cuatro años, fue criado por su abuela hasta que se trasladó a Santiago de Cuba a los 15 años. Fue allí donde inició su carrera a principios de los años 60, desde la cantera del movimiento de aficionados. Trabajó en un grupo perteneciente al Sindicato de Trabajadores Gastronómicos y conoció a Obelia Blanco, Félix Pérez, Raúl Pomares y María Eugenia García, quienes formarían parte de su primera escuela artística, el Conjunto Dramático de Oriente, del cual fue fundador.
A lo largo de su carrera, Molina trabajó en diversos medios como la televisión, el teatro y el cine cubano. También tuvo participación en la radio, aunque para él era el medio más difícil. A pesar de esto, su trayectoria en CMKC le aportó nuevas formas de acercarse al público.
En la televisión, participó en aventuras, series y telenovelas, como la gustada «Tierra Brava», ganándose el cariño del público cubano a través de la pantalla chica. En las tablas, destacó con su interpretación de Lenin en la obra «El carrillón del Kremlin», donde muchos aún lo recuerdan y otros de sus colegas lo tomaron de referencia por la perfección de su trabajo.
En el cine, Molina tuvo sus inicios bajo la dirección del realizador Manuel Pérez, a principios de los años 70, en la película «El hombre de Maisinicú». En el transcurso de su carrera, participó en numerosas películas y se convirtió en un maestro de la escena. Su increíble talento y entrega lo convirtieron en un actor muy respetado y admirado.
En sus varias décadas de trabajo, Molina recibió numerosos premios y distinciones por su legado a la cultura cubana, incluyendo la Medalla por la Cultura Cubana y el Premio Caricato de actuación masculina en televisión. Además, fue reconocido por su trayectoria artística con el Premio Iriondo otorgado por el centro provincial de cine negro de Ávila y el Premio ACTUAR por la Obra de la Vida.
Enrique Molina falleció el 3 de septiembre de 2021, a los 78 años, debido a complicaciones derivadas de la Covid-19. Su muerte fue una gran pérdida para la comunidad artística cubana y para aquellos que admiraron su talento y dedicación a lo largo de los años. Sin embargo, su legado artístico y su integridad como ser humano permanecen en aquellos que tuvieron el privilegio de conocerlo y trabajar con él. Será recordado como un maestro de la escena y un actor que siempre mantuvo su humildad y sus raíces, a pesar de su éxito y fama.




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