Cesc Gay es un director de cine, guionista y autor español, con sistemáticos aciertos en su filmografía. Su texto “Los vecinos de arriba”, escrito originalmente para el teatro y llevado a la pantalla grande en el 2020 por el propio autor, ha tenido diversas representaciones en varios escenarios del panorama mundial. Y el pasado año, para ser más específicos, en el mes de marzo, esta divertida obra llegó a la capital habanera y ocupó con total éxito y beneplácito del público, la sede de Argos Teatro, uno de los grupos más prestigiosos de la isla.
El conocido actor Caleb Casas, poseedor de una variada, productiva, selectiva y muy sólida carrera, se lanzó por primera vez, al menos que yo conozca, al trampolín de la dirección escénica. Y el resultado era de esperarse, viniendo de un profesional como él. El primer acierto que yo le celebraría, desde mi humilde opinión, sería la conjunción oportuna al elegir un excelente texto, dinámico y necesario, con la detallada selección del elenco. Lograr juntar tan brillantes intérpretes en un mismo espacio creativo es una bendición. Me parece una fiesta teatral donde estos grandes de la escena, que por años nos deleitaron con disímiles poéticas y estilos en los grupos a los que pertenecieron, se unan para brindar por las diferencias que nos igualan.

Hoy converso brevemente con Caleb Casas, que, imbuido en los ensayos para una próxima temporada, accedió a regalarme un poco de su tiempo. Algo que de antemano ya le agradezco.
Caleb, me sorprendió gratamente el saber que enfrentabas una propuesta escénica como director. He seguido tu carrera desde la escuela y eres un actor que siempre apuesta por el riesgo. ¿Ha sido una necesidad presente o ya te rondaba la cabeza el poder coquetear con la dirección en algún momento?
Pues sí, ya me venía rondando la idea, sobre todo para el cine, pero no pensé que la oportunidad llegaría en el teatro, lo cual vino muy bien porque es un lenguaje que conozco mucho mejor.
¿Podrías compartirnos algunas sensaciones experimentadas a lo largo del proceso? ¿Cómo describirías la experiencia? ¿Fue cómodo actuar y dirigir a la vez?
Bueno, ha sido un proceso bastante largo, primero de aceptación de lanzarse a dirigir, de llenarse de valor y luego pensar en grande también, esta obra es un éxito de taquilla en todos los países que se ha presentado. Cuando ya pude adquirir los derechos, entendí que tenía una gran responsabilidad de no fallar y que necesitaba grandes intérpretes, entonces me di a la tarea de llamar a cada uno de los actores y, para mi sorpresa, aceptaron. Eso fue un gran desafío porque estaban poniendo sus reputaciones en mis manos, en cierta medida, y ahí comenzó todo. Fue un proceso de descubrimiento, de cómo hablar a personas que yo admiro, y hablarles con franqueza, con honestidad, poder decirles lo que yo quería, y buscar realidades ahí. Para mí ha sido una de las decisiones más arriesgadas y de haber encontrado un resultado maravilloso.
Resultó fascinante dirigir un elenco de actores como este, dirigirse uno mismo y estar en la escena a la vez, sobre todo porque ha sido un diálogo espectacular con cada uno de ellos; yo no quise perderme la experiencia, como actor quería estar ahí, pero fue bien difícil. Siento mucho placer al interpretar, pero creo que cuando compartes ambas responsabilidades, aun teniéndolo todo muy claro, no se logra disfrutar completamente el estar en escena porque no consigues estar relajado del todo, es una sensación muy rara de responsabilidades distintas, como si te dividieras en dos. Por eso, esta temporada he decidido quedarme en la dirección, estaré solo desde afuera.
Me atrevería a especular que el proceso de creación ha sido muy divertido, incluso habiendo compartido escena con algunos actores del elenco, puedo suponer que las funciones lo sean más aún, que los espectadores no solo disfruten de la historia o reflexionen con ella, sino que también sean atraídos por la complicidad del teatro y puedan ser testigos de la magia de su ficcionalidad.
En los ensayos hemos tenido que parar durante minutos porque la risa no cesaba de las cosas que íbamos descubriendo, sobre todo Doime, que tiene una sagacidad, una agilidad mental y un sentido del humor tan grande que se hacía inevitable detenernos y disfrutar; realmente ha sido muy divertido dirigir comedia porque los actores están en otro tono. Aunque yo no siento que este dirigiendo una comedia, son las situaciones absurdas las que crean la risa, por eso no creo que “Los vecinos de arriba” sea una comedia como tal, yo veo que hay mucho drama por debajo, es una pareja que se está desmoronando completamente.
¿Cómo ha sido ese encuentro con el público? ¿Qué valor le otorgas a la comedia como vehículo para hacernos pensar, para replantearnos aspectos importantes de la existencia y de las relaciones humanas?
El encuentro con el público ha sido el esperado, la gente se lo pasa muy bien, es tanta la proximidad que pueden sentir que están mirando por un hueco cómo estas personas llevan una velada. Es la magia que tiene ese espacio, de tan pequeño solo puede entrar pocas personas y se crea la fantasía de estar presentes, como si estuvieran en la sala de la casa compartiendo con estas dos parejas. Desde adentro ha sido complicado, y en eso los otros actores que ya han hecho comedia me han enseñado muchísimo. Saber que cuando hay una respuesta del público uno debe esperar y luego seguir, porque si no se pierde la información. La ola de la risa le llaman, donde hay que esperar en un punto de la risa a que baje, pero tampoco el público puede hacerse responsable del ritmo del espectáculo porque entonces decae; en este caso específico se trata de una comedia dramática que sigue su ritmo propio y hay que cuidarlo. Para mí, como actor que he venido haciendo siempre drama, estar en esta partitura ha resultado una experiencia muy interesante, el sentir la risa y aprender a respetar esos tiempos.


Creo que la importancia de una buena comedia es que te deja un mensaje mientras te lo pasas bien. Y lo que sucede con “Los vecinos de arriba” es que es tomada por algunos, como una falsa comedia, porque los giros que da, tan sorpresivos, comienzan a sumergirte en otra lectura, o sea, te llevan a otra parte. Es interesante sentir cómo el público, hacia el final de la obra, va descubriendo una nueva zona de interpretación. No quiero hacer spoiler, pero la destreza dramatúrgica de Cesc Gay aquí, hace que, con un buen sentido del humor como el que él tiene, que tengo el placer de conocerlo y sé que maneja un sentido del humor maravilloso, el espectador reflexione profundamente. Yo, al ver la película y luego al leer el texto, quedé encantado de cómo estaban narradas las situaciones, eso fue lo que me hizo decir,… hay que hacer algo distinto, hacer pensar al público de otra manera. Y hacerlo esta vez con una comedia que manejara la misma poética de Argos, basada en la realidad y la particularidad de los actores, nos condujo a conectar con el público de esta forma que lo ha logrado el espectáculo.
Como es de inferir en mis preguntas, te habrás dado cuenta de que no pude ver el espectáculo en su primera temporada, y que se me hace la boca agua por asistir esta vez. ¿Se mantienen los mismos actores? ¿Será una temporada larga?

En esta ocasión, la única que no podrá estar en la temporada es Laura de la Uz porque tenía otros compromisos de trabajo. Pero se suma al elenco Yailín Coppola, una excelente actriz que hace algunos años ha venido teniendo una carrera también como directora en Argos, es profesora de la Escuela de Arte y la hemos visto mucho en pantalla.
¿Sientes que esta obra se conecta de forma peculiar con la Cuba de hoy? ¿Les interesa defender con ella alguna idea como prioridad?
La obra toca un tema universal, trata sobre las relaciones de pareja, sobre el matrimonio y las cosas que no se dicen, por eso es bueno develarlas en el escenario. Nos muestra las consecuencias de la falta de comunicación, de los prejuicios en las parejas, de las limitaciones, en fin, se habla de muchas cosas en ese tono de comedia, y la gente lo va asimilando poco a poco. Las reacciones del público son muy buenas en ese sentido, porque aun pasando un buen rato, hay gente que ha salido llorando, otros comentan que se han visto reflejados, o sea, son disímiles impresiones que hemos recibido a lo largo de la primera temporada. Eso me llena de satisfacción porque quiere decir que al final, lo que queremos transmitir cada quien lo percibe de forma muy peculiar y lo trasforma en una buena experiencia. Sobre todo, nos hemos propuesto que sea un momento de mucha diversión y que la gente lo pase bien.

Un entretenimiento reflexivo es lo que yo he querido lograr con esta obra, cuidando mucho el trabajo de dirección, que sea lo más fino posible como he aprendido de mi maestro Carlos Celdrán a lo largo de todos estos años, esas son las herramientas que él me ha dado y ahora las pongo en práctica, partiendo de mis conocimientos y experiencias.
Y por último, Caleb, ¿podemos albergar la esperanza de que dirijas nuevamente?
Si me lo preguntas de esa manera, es como un piropo que me estás haciendo, aunque sería bueno que veas primero la obra y luego me dices si vale la pena albergar la esperanza de que dirija de nuevo, o no, jejejejeje. Pero sí, es un camino que estoy teniendo, que me interesa muchísimo y me gusta hacer. También me ha animado el diálogo que hemos tenido en este proceso. Puedo decir que me encanta la dirección y me gusta mucho actuar, es algo que estaré probando, que ya he venido haciendo y es parte de mí. Así que existe la posibilidad de que suceda, más en el teatro, porque es un camino más recorrido y conozco mejor el lenguaje. Pero también me gustaría dirigir cine, no algo grande porque eso sería ya una pretensión, pero comenzar por algo corto y cuando conozca mejor los códigos quizás lanzarme con un largo, en verdad me interesa mucho el cine.
Por el momento te aseguro que nos veremos en Ayestaran y 20 de mayo, esta vez no me la pierdo.
Marcela García Olivera. Formada en la Escuela Nacional de Arte y en el Instituto Superior de Arte, su influencia va más allá de los escenarios. Además de su destacada labor en la Compañía Teatral Hubert de Blanck, donde ha dado vida a diversos personajes en obras de renombre, Marcela también comparte su conocimiento como profesora en el Instituto Superior de Arte. Ahora, al unirse a nuestro equipo en CubaActores, su perspectiva actoral aportará una visión única y novedosa. Con su estilo natural y empático, cautivará a la audiencia y ofrecerá una lectura enriquecedora, especialmente para los amantes de la actuación.




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