Por: Ashly Medina (Ashly, la novelera de Cuba)
Con paso pausado y apoyado en un bastón, pero erguido como una espiga de trigo, así lo recibí en el lobby de la Revista Bohemia. Me dijo que lo disculpara porque, a su edad, ya no tenía buena memoria, cosa que ni noté durante toda la entrevista. Comencé diciéndole que en aquellos primeros capítulos de la novela, cuando su personaje (José Alfredo) era joven y atropelló a María Valero sin ni siquiera socorrerla, lo odié enormemente. Pero cuando pasaron los años y lo vi a él interpretando al mismo personaje, no pude evitar amarlo. Y así rompimos el hielo e iniciamos la entrevista.
¿Cuál considera usted que haya sido el más grande logro de la novela “El Derecho de Soñar”?
Considero que uno de los más grandes logros que ha tenido esta novela es que sus guionistas estuvieron presentes durante todo el proceso de grabación, algo poco común, y que se han abordado aspectos de la época de oro de la radio sin menospreciar a la radio actual.

Sobre Luis Rielo se dice que, al actuar, no cambia ni una coma en los textos. ¿Es eso cierto?
Durante toda mi carrera procuré siempre ajustarme a cada texto, sin hacer cambios. No lo creía necesario. A mis 90 años, ya no es igual. Si pienso que cuando un texto no fluye en la mente del actor, cuando no se siente cómodo y sugiere cambios, lo mejor es que el director escuche lo que el actor propone. Pero no todos son receptivos, lo cual no es el caso de Alberto Luberta. Él sabe cuándo se puede cambiar o no algunas partes de los textos.

¿De los actores con los que tuvo la oportunidad de compartir escenas, cuál fue el que más disfrutó?
Trabajar con Verónica es siempre una maravilla, pero disfruté mucho trabajar con el niño. Ese sí decide dedicarse a la actuación en el futuro, va a ser un muy buen actor. Tiene mucho talento.
Para usted, que siendo muy joven trabajó en la radio justo en aquella etapa que se recreó en la primera parte de la novela, ¿qué recuerdos le trajo “El Derecho de Soñar”?
El mayor recuerdo estuvo ligado a Félix B. Caignet, al cual tuve la dicha de conocer solo de vista. Pero lo veía caminando por los pasillos de la emisora CMQ, por aquellos años en que yo hacía extras en la radio. Nadie me conocía como actor. Me sentaba en un banco en espera de que algún actor no pudiera asistir a un proceso de grabación y me pusieran a mí a reemplazarlo. En aquel entonces, Caignet era considerado un dios en este país. No es mentira que Cuba se paralizaba para escuchar la radionovela El Derecho de Nacer. La gente en el campo muchas veces se trasladaba kilómetros a caballo para ir al bohío de quien tenía un radiecito de pila. Como no es mentira que Caignet en persona caminaba por las calles haciendo encuestas para definir el curso de la novela a partir de la opinión popular.

¿A sus 91 años de edad, le gustaría trabajar en algún proyecto en específico?
Me gustaría poder formar parte del elenco de una novela que se desarrolle en un hogar de ancianos, donde se reflejen los conflictos, los sentimientos y el abandono familiar de muchos viejitos, en medio de una sociedad tan envejecida como la cubana. Y donde se suman nuevas problemáticas sociales como la emigración, el nuevo código de familia y el uso de las tecnologías.

Ashly Medina Martínez, graduada en Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad de Las Villas Martha Abreu, y novelera por excelencia. Con su sólida formación académica y su pasión por las telenovelas, Ashly se une a nuestro equipo en CubaActores para ofrecer sus excelentes comentarios y análisis sobre la telenovela cubana.




Compártenos tu opinión sobre esta publicación